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Las damas romanas, de Juan Luna

José Rizal (1861-1896), paladín del independentismo filipino, es uno de los máximos representantes de la literatura hispanofilipina. Su obra recupera el espíritu reformista de la poesía ilustrada y el acento patriótico de la poesía romántica.

ME PIDEN VERSOS

I

Piden que pulse la lira
Ha tiempo callada y rota:
¡Si ya no arranco una nota
Ni mi musa ya me inspira!
Balbuce fría y delira
Si la tortura mi mente;
Cuando ríe, solo miente;
Como miente su lamento:
Y es que en mi triste aislamiento
Mi alma ni goza ni siente.

II

Hubo un tiempo… ¡y es verdad!…
Pero ya aquel tiempo huyó,
En que vate me llamó
La indulgencia o la amistad.
Ahora de aquella edad
El recuerdo apenas resta,
Como quedan de una fiesta
Los misteriosos sonidos
Que retienen los oídos
Del bullicio de la orquesta.

III

Soy planta apenas crecida
Arrancada del Oriente,
Donde es perfume el ambiente,
Donde es un sueño la vida:
¡Patria que jamás se olvida!
Enseñáronme a cantar
Las aves, con su trinar;
Con su rumor, las cascadas;
Y en sus playas dilatadas,
Los murmurios de la mar.

IV

Mientras en la infancia mía
Pude a su sol sonreír,
Dentro de mi pecho hervir
Volcán de fuego sentía;
Vate fui, porque quería
Con mis versos, con mi aliento,
Decir al rápido viento:
“¡Vuela; su fama pregona!
¡Cántala de zona en zona;
De la tierra al firmamento!”

V

¡La dejé! … Mis patrios lares,
¡Árbol despojado y seco!,
Ya no repiten el eco
De mis pasados cantares.
Yo crucé los vastos mares
Ansiando cambiar de suerte,
Y mi locura no advierte
Que, en vez del bien que buscaba,
El mar conmigo surcaba
El espectro de la muerte.

VI

Toda mi hermosa ilusión,
Amor, entusiasmo, anhelo,
Allá quedan bajo el cielo
De tan florida región:
No pidáis al corazón
Cantos de amor, que está yerto;
Porque en medio del desierto
Donde discurro sin calma,
Siento que agoniza el alma
Y mi numen está muerto.

1882.

Horizonte iluminado, de Nakis Panayotidis

Los poemas de María Lainá (Grecia, 1947) se ciñen a lo concreto, al mundo físico, al cuerpo femenino, para tratar sobre el amor, la muerte, los sueños y la poesía. Su poesía destaca por la calculada arquitectura de sus composiciones y la radicalidad de su lenguaje.

NO SIEMPRE

Desprecio la poesía
no siempre
cuando la sangre palpita en las paredes
cuando en el suelo se rompen las vasijas
y se deslía la vida
como una bobina
escupo mi tristeza y por completo
desprecio la poesía
cuando los colores me atormentan el alma
los azules naranjas y amarillos
me guardo el odio y tranquilamente
desprecio la poesía
cuando en mi estómago se zambulle
el buzo de tus ojos

Además
no siempre
desprecio la poesía
cuando la siento como una ambición amable
raro hallazgo
en un mullido banco de una sala futura.

Cambio de paisaje, 1972. Traducción de Aurora Luque, María L. Villalba y Obdulia Castillo.

La competencia, de José Franco

Para Víctor Rodríguez Núñez (Cuba, 1955), la poesía no se puede definir, porque es siempre “algo más”. Su naturaleza es híbrida: se mueve entre el oficio y la inspiración, la idea y el sentimiento, el testimonio y la evasión.

ENTRADA

No sé por qué camino
pero he llegado aquí
Hasta este raro sitio
sin casas ni paisaje
Este lugar desnudo
de las piedras al alma
donde el mundo germina

Quizás también tú llegas
siguiendo ese camino
En esta vida harta
de aciertos y certezas
sólo el error nos une
La poesía es el reino
de los equivocados

Oración inconclusa, 2000.

Marina, de José Luis Turina

Los grandes símbolos de la cultura mediterránea recorren la poesía del ibicenco Marià Villangómez Llobet (1913-2002): la luz, el mar, los ciclos estacionales… Junto a poemas de un hondo lirismo trascendente, su producción acoge distintas “semblanzas rurales” con una clara preocupación por el hombre.

EL POETA

Veo la lucha ganada.
He aquí tus densas palabras,
cerradas, perfectas. Querían
sólo esto, ser un mundo
nuevo, en clara órbita
de ti desprendido, noticia
de un silencio; cerrar,
hecho pensamiento, un trémulo
día abierto, un ansia
que a claridad se aboca.

Veo la lucha perdida.
Todo el poder que tienen
tus cordiales palabras,
su magia, la belleza
de su rostro, palabras son
no más, sólo poesía.
Esto querían. Saben,
sin embargo, que eso no basta;
que no podrán llevar
más allá de su muerte
la carga mezquina;
que no podrán jamás decir
alta y entera evidencia;
que por continuos agujeros
se extravía el tesoro.
Saben que el bien es este
inmenso y atónito latido
que sólo se puede vivir.

Los días, 1950. Traducción de Antonio Colinas.

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Ánforas, de Abel Robino

La poesía del argentino Abel Robino (1952) está marcada por la experiencia del exilio: la ausencia, la pérdida, el desarraigo son los temas que la recorren. Su estilo se caracteriza por el uso de imágenes deslumbrantes, de hondo patetismo.

ARTE POÉTICA

Lo invisible es fácil de ver y yo diré la verdad :
en mi juventud, escudriñé el cielo con un ojo fanático
mitad cólera, mitad estupor
esperando que de lo alto se anunciase el día
y me descubriese así la boca abierta al infinito.

En la edad sin razón, siguiendo consejos llegué a probar
con un escorpión sobre la lengua,
qué otra cosa que unas pocas tinieblas a descubrir
se le puede pedir a la delicada virtud de un aguijón.

Con los años y las ruinas de la ilusión intenté
vislumbrar algo, arrancando de mi mente todo convencimiento
de lo real y tan solo agité la cabeza en un largo sí,
en un largo no.

Desahuciado visité la muerte en la fosa de los elefantes
donde oí decir de nada sirve venir a enumerar huesos
perdidos mientras lo singular y desconocido,
como una pulga, salta entre nosotros.

Lo invisble es fácil de ver y yo diré la verdad :
solo es necesario desinfectar el misterio
y larga vida a las promesas,
y larga vida a sus inocentes.

Hiel por hiel, 1997.

La mano creadora, de Juan Francisco Elso

Guillermo Rodríguez Rivera (Cuba, 1943) forma parte del grupo de poetas que se dio a conocer a través de la revista El Caimán Barbudo, y que, bajo el magisterio de Roberto Fernández Retamar, se propuso la interiorización en el discurso poético del proceso revolucionario cubano.

CÓDIGO LABORAL

No seas deshonesto, poeta,
ensayista, novelista.
La deshonestidad traza un breve camino
centelleante,
que no va a ningún sitio.

No jures por la luna, hombre de letras.
Asume tu destino
que, digan lo que digan,
estás hablando para siempre
y tus palabras
van a quedar escritas sobre piedra.

Si no vives con la verdad,
guarda tu pluma;
si tienes que mentir,
busca otro oficio.

Para salir del siglo XX, 1994.

Todavía te busco y no te encuentro, detalle XX, de Javier Azurdia

Osvaldo Ulloa (Chile, 1954-2008), discípulo aventajado de Ernesto Cardenal, es autor de breves poemas, de lenguaje sencillo y natural, en torno a la trascendencia del amor. Conjuga la tradición clásica del epigrama con referentes e imágenes muy contemporáneos.

NO TENÍA QUÉ COMER…

No tenía qué comer
pero te tenía a ti, poesía
no tenía donde dormir
pero te tenía a ti, poesía
no tenía qué ponerme
pero te tenía a ti, poesía
y cuando me empezó a ir bien
cuando empecé a comer bien
cuando tuve una blanda cama
cuando fueron varias mis camisas
cuando ella empezó a amarme de veras
entonces tú creyendo que era feliz
te fuiste lejos
dejándome ciego sordo mudo.

Poemas de amor, 1996.

La vecina de enfrente, de Heriberto Cogollo

Según Piedad Bonnett (1951), los poemas expresan “las incertidumbres eternas de una manera siempre nueva”. La crítica reconoce en ella a una de las más valiosas voces de la poesía colombiana contemporánea, capaz de indagar, con un lenguaje hondo y transparente, en las más profundas galerías del alma.

VUELTA A LA POESÍA

Otra vez vuelvo a ti.
Cansada vengo, definitivamente solitaria.
Mi faltriquera llena de penas traigo, desbordada
de penas infinitas,
de dolor.
De los desiertos vengo con los labios ardidos
y la mirada ciega
de tanto duro viento y ardua arena.
Abrazada de sed,
vengo a beber de tus profundos manantiales,
a rendirme en tus brazos,
hondos brazos de madre, y en tu pecho
de amante, misterioso,
donde late tu corazón como un enigma.
Ahora
que descansando estoy junto al camino,
te veo aparecer en cada cosa:
en la humilde carreta
en que es más verde el verde de las coles,
y en el azul en que la tarde estalla.
Humilde vuelvo a ti con el alma desnuda
a buscar el reflejo de mi rostro,
mi verdadero rostro
entre tus aguas.

De círculo y ceniza, 1989.

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Frenhofer, de Miki Leal

En la poesía del sevillano Francisco José Cruz (1962) predomina la expresión directa, irónica y reflexiva. El poema se convierte en una crónica lúcida de la realidad.

EL TRAVIESO

Siempre hay que recordarle al poema
que tiene que ayudarnos a escribirlo.
Su carácter ausente casi nunca
colabora con la necesidad
de decir que tenemos.
Él tiene la manía incorregible
de no expresar lo que pensamos,
de proponernos otras cosas
e incluso, con frecuencia, de callarse.

Por esto, debemos obligarlo
a escuchar cada palabra que decimos
—si es posible en voz alta—
hasta que consigamos que se siente
en la arena remota de algún folio
y con sus dedos de aire vaya haciendo
el dibujo preciso de la voz.

El poema no aguanta aquí sentado
y a los pocos renglones ya desobedece,
trazando con los pies
los garabatos que le van saliendo
a la vez que se acerca hasta la orilla
del folio y allí naufraga,
como un niño advertido del peligro
que implica no hacer caso a quien lo cuida.

Maneras de vivir, 1997.

Busto de Antínoo, en el Louvre

Estratón de Sardes (siglo II d. C.) cultivó el epigrama homoerótico, bajo la advocación de Zeus, raptor de Ganímedes. Defendió la modernidad de sus epigramas, frente al carácter anticuado de la poesía heroica y grave.

COMENCEMOS POR ZEUS…

Comencemos por Zeus, como dijo Arato.
Y a vosotras, Musas, hoy no quiero molestaros.
Pues si me gustan los muchachos y con muchachos trato,
¿qué importa esto a las Musas Heliconiadas?

Epigramas. Traducción de Manuel González Rincón.

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