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Poéticas – Literatura española contemporánea

Dionisia García

La escritora albaceteña Dionisia García (1929) concibe la poesía como reflexión sobre su propia trayectoria vital, una constante búsqueda de claridad en el entramado caótico de la existencia. Para alcanzarla, hará uso de un lenguaje poético depurado: «para enaltecer la palabra conviene dejarla lo más sola posible».

MEDITACIÓN Y CANTO

Mientras seas, conmemora los días,
préndelos en varillas titilantes,
amparado abanico entre tus manos.

El transcurrir ligado a sus historias,
y, desde los registros de recuerdo,
podrás rememorar con impaciencia
cualquier atardecer sobre nosotros.
Es el rastro cuanto nos sobrevive
y unge carne de amar en falso sueño.
Las caricias, ay, las manos, y el beso
de aquella madrugada junto al álamo:
todo quedó grabado sobre el lienzo,
armonía con cintas de paisaje
en tímido desdén amanecido
hasta llenar el vaso de los ojos.

Mientras no sucumbimos, cumple al cielo,
prepara los manteles para el ágape,
reza conmigo el canto apasionado
a tanto pormenor que Dios ofrece.

Mnemosine, 1981.

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Chantal Maillard

El niño del trigo, de José Manuel Merello

Chantal Maillard (Bruselas, 1951), poeta y pensadora, intenta comunicar en sus escritura situaciones límites de dolor y desamparo. En sus poemas, la palabra palabra poética se articula como pensamiento en torno a sus propias posibilidades y límites de representación.

ESCRIBIR

Fragmento

Escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio blanco
ahora, que lo habita

escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme

escribir

¿y no hacer literatura?

¡y qué más da!:

hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo

para que el agua envenenada
pueda beberse.

Matar a Platón, 2004.

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Ana Merino

7 moscas y un vestido, de Amparo Sard

En la poesía de Ana Merino (Madrid, 1971) se funde la memoria y la imaginación, la cotidianidad y el misterio, lo real y lo onírico. La perplejidad ante la vida y el paso del tiempo, las mudanzas de la identidad, la vulnerabilidad del ser humano… son temas nucleares en su poesía.

EL INVENTOR DE LAS METÁFORAS…

El inventor de las metáforas
se parece al duende de los gatos
metiéndose a media noche
por la boca abierta de los niños
para fabricar sus sueños con pesadillas.

El inventor de las metáforas
saborea con su lengua pegajosa
cada llanto infantil
arañando las sábanas.
Y los niños sudorosos
se abrazan a la almohada
e intentan descifrar
la forma de su angustia.

El inventor de las metáforas
siembra una semilla venenosa
que germina en poema
o agoniza en locura después de muchos años.

La voz de los relojes, 2000.

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Juan Bonilla

Rooms, de Dionisio González

La poesía de Juan Bonilla (Jerez de la Frontera, 1966) transmite, con aparente desenfado, meditaciones profundas sobre la vida cotidiana y su falta de sentido, sobre la pérdida del amor, sobre la muerte… La ironía, el ingenio, los guiños a otros autores están muy presentes en sus versos.

LA AMBICIÓN DE GOTTFRIED BENN

Con un poema devolver a las tabernas al alcohólico
que hubiera prometido no probar nunca jamás el vino.
Con un poema hacer sentir el síndrome
de abstinencia a quien se hubiera jurado
no volver a inyectarse ni una gota de heroína.
Con un poema erguir en las entrañas de un amante
la certidumbre de que se destruye
cada vez que el amor le roba un gesto.
Con un poema hacer abandonar toda esperanza
a quienes sueñan con un mundo mejor.

Buscaba ese poema Gottfried Benn al final de su vida
y por fortuna para todos no consiguió encontrarlo.
Pero latiendo en su fracaso aún podemos oír ese rumor:
la poesía se propone pronunciar una verdad intolerable,
si sus palabras no te alcanzan de una manera física
–puñetazo en el hígado, en los labios mordisco, un vértigo en los ojos–
entonces no es más que onanismo.

El belvedere, 2002,

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José María Álvarez

Adán y Eva, de Ferran García Sevilla

José María Álvarez (Cartagena, 1942) es uno de los más destacados representantes de la estética novísima. Su poesía, llena de citas literarias y de todo tipo de referencias culturales, pretende ser un compendio de toda la belleza del mundo.

EN LA ESTANCIA DE ORO

    « –Magnífico caviar
–Sólo compro de esturiones felices»
DE UNA PELÍCULA
                «Entonces enloquecimos»
              ARTHUR RIMBAUD

El Otoño se extiende suntuoso
sobre París. Imposible substraerse
al célebre alarde: ese alma noble
misteriosamente indescifrable
del poeta, que siente
con suma intensidad el deslumbramiento
de esta visión sublime.
Bajo la lluvia brilla el oro viejo
de una tarde arrogante. Qué notable
excitación, qué grato asombro.
Tan elegante, o más, que ese ámbito excelso
el ánima del vate, fastuosa, divina,
trata de hallar metáfora eminente
que por los siglos de los siglos
recreando esta hora, maraville
por su exquisita inteligencia y lucimiento
sin distinción de clases, razas, lenguas.
Inefable el enigma, sin embargo
nuestro querido amigo no se topa
la clave del portento. Desespera;
busca afanosamente en los recursos
de su arte sagaz: todo es inútil.
Demasiada Belleza. Hasta medita
en un suicidio que vincularía
su nombre a ese titánico aspaviento
del artista moderno, loco, muerto
en pos de la expresión inasequible.
Por fin, más moderado,
más cuerdo y tolerante,
recuerda que tampoco es para tanto,
y regresa a su casa, lee a Plutarco
y deja que su carne se macere
solitaria ante el mundo y sus ilustraciones.

Museo de cera, 2002.