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Poéticas – Literatura española – Posguerra

Josefina Plá

La obra de la poeta canaria Josefina Plá (1909-1999) se desarrolla fundamentalmente en Asunción. En sus primeros versos, es visible la huella del posmodernismo. En su poesía posterior, hay notas existenciales (El polvo enamorado, 1968) y patrióticas (Los treinta mil ausentes, 1985).

POESÍA

Vivir la otra que soy que no fui que habría sido
Vivir la que sería Morir la que aún no soy
Dormir todos los fui despertar otro voy
Sangrar todas las tardes que nunca me han herido

Abrazarme la sombra cortar la raíz del grito
Sembrar pechos en hijos que nunca me tuvieron
Desgranarme las lágrimas en cascarones hueros
y quebrarme las manos al plantar cada hito

Eso es la poesía corazón hecho harapo
para enjugar el llanto de los remordimientos
por pecados que nunca se vieron cometidos

Eso es la poesía paloma vuelta sapo

… Mientras se espera en sueños que una puerta se abra
morir estrangulada por la propia palabra…

Cambiar sueños por sombras, 1984.

Marcos Ana

La vida y la poesía del salmantino Marcos Ana (1920-2016) están marcadas por su solidaridad con los oprimidos y desheredados y con los que, como él, fueron víctimas de la represión política bajo el franquismo. Sus poemas más conocidos fueron escritos en el presidio, donde permaneció 23 años.

NORMA

Quiero que mis poemas tengan hueso
y estructura de piedras palpitantes:
verlos siempre de pie (torres errantes
de la vida y el hombre) por su peso.

Capaces de ser bala y de ser beso,
cantos de paz o puños resonantes,
azules como el rayo o verdeantes
como olivo maduro… Que su espeso

son a metal, colmena o bosque herido,
suba desde mi sangre, tensamente,
a otro labio desierto o perseguido.

¡Versos con alma y versos con simiente,
con atléticos hombros y un erguido
pueblo de corazones por su frente!

Poemas de la prisión y la vida, 2011.

María Victoria Atencia

María Victoria Atencia (Málaga, 1931), poeta vinculada a la generación del 50 y al grupo malagueño de la revista Caracola, alterna en su poesía las referencias autobiográficas con el interés culturalista por la pintura y la música. Lectora entusiasta de San Juan y Rainer Maria Rilke, sus versos destacan por su belleza y su simbolismo.

SAZÓN

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.

«Cuatro sonetos», 1955. En Arte y parte, 1961.

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Victoriano Crémer

Casa de Campo de Madrid, 1950, fotografía de Nicolás Müller

El burgalés Victoriano Crémer (1906-2009) fue uno de los fundadores de la revista Espadaña, medio de expresión de la poesía desarraigada de la inmediata posguerra. Sus versos sirven de expresión a inquietudes existenciales y sociales.

DESCUBRIMIENTO DE LA ROSA

¿Cómo no amar la rosa? Pero falta
descubrirla entre tanta incertidumbre,
entre tanta apariencia. ¿Quién no ama
la música si acierta a despojarse
del grito, rebotado por la sangre…?

Conozco su existencia, la sostengo
inevitablemente, como el peso
tranquilo de la luz, belleza ausente
pero cierta, que al hombre corresponde
si busca su caricia en la esperanza.

Esperamos, con hierros, más feroces
que los hambrientos tigres, y tan densos
como dormidas aguas de pantano.
Esperamos: vivimos esperando
el reino de la tierra libertada.

De la tierra evidente, sudorosa
en su preñez de muertos y metales;
fecunda y triste tierra inacabable,
que el hombre enreja, hasta cavar en ella
una profunda cárcel sin estrellas.

Encerrados vivimos. La costumbre
levanta muros, aprisiona cielos,
esparce sones, crucifica rosas,
limita los caminos y reduce
el verbo a pensamiento atormentado.

¡Pensar! ¡Oh triste sino de lo humano!
La altiva fuente de energía se hace
pozo seco de horror, sima del odio;
Porque sin viento, la agresiva nave
se pudre, quieta, sobre el mar inmenso.

Mar de sargazo, omnipotente calma
que en prisiones azules nos retiene,
en tanto el alto cielo transparece
y una paloma bíblica, en el pico
transporta del olivo su mensaje.

¿Cómo no amar la rosa…? Pero falta
descubrirla entre tanta incertidumbre.

Tiempo de soledad, 1962.

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Ángel Crespo

Sumida en el sueño, de Félix Revello del Toro

La poesía primera de Ángel Crespo (1926-1995) muestra una decidida voluntad de renovación que lo aproxima al postismo. Luego, evoluciona hacia una poesía de raigambre simbolista, que enfrenta las limitaciones del lenguaje para expresar una realidad que trasciende lo inmediato. 

ASÍ YO NO QUERRÍA

Como se cortan
las rosas, y se ponen
a morir en el claro
cristal; y dos da el sol,
da tras vueltas al mundo
–así yo no querría
saber de las palabras
que llevo hasta el cristal
del poema, pensando
que luego nos podremos
mirar en él. Y en ellas.

El bosque transparente, 1971-1981.

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