Archivo de la categoría: Literatura venezolana

Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura venezolana

Francisco Lazo Martí

Barquisimeto, de Rafael Monasterios

Francisco Lazo Martí (1869-1909) es el máximo exponente venezolano del nativismo criollo: la exaltación del campo, la contemplación del paisaje y el repudio de la ciudad son los temas principales de esta corriente literaria.

EL MUNDO ES EL GRAN CIRCO SIN SALIDA…

El mundo es el gran circo sin salida
donde la humana hueste se amaestra
para las grandes luchas de la vida.

Armados todos van a la palestra:
el crimen, de puñal; de escudo y lanza
el heroico valor; de hoz siniestra

la avaricia; de dardos la acechanza;
de sayal la traición y de careta;
de piedad la mujer; y de esperanza
los que sueñan: el niño y el poeta.

Crepusculares, XXV, 1895.

Guillermo Sucre

Construcción nº 2, de Carlos Cruz Díez

El conflicto entre la realidad y la ilusión, el paso del tiempo, las trampas de la memoria, son algunos de los temas que recorren la poesía del venezolano Guillermo Sucre (1933).

SINO GESTOS

plume solitaire éperdue
Mallarmé

Las notas que tomo en mi memoria
y luego olvido o traslado
torpemente,
desasistido ya
de ese relámpago que enardecía mi infancia,
las veo llenarse de ruinas, frases
que no logro hilvanar
con hechizo,
y así se deslizan,
discurren con crueldad.
Lo extraño: su tenaz compañía,
los gestos, los sueños que hacen
nacer en mí
y las furias, las cóleras
que en mí sepultan.
Para decirlo todo: añaden no
la confusión
sino el espejo
transparente
del fracaso.
Donde me miro y reconozco
mi nombre.

La mirada, 1970.

Seguir leyendo Guillermo Sucre

Alejandro Oliveros

Amigos, de Alexis Fernández

Alejandro Oliveros (1949) introduce en la poesía venezolana el poema de talante narrativo de inspiración anglosajona, en el que se combina culturalismo y experiencia.

ARS

Con los mismos pronombres y adjetivos
todos los poemas deben estar escritos
en alguna parte. Tal vez nuestra derrota
sea lo puramente aproximativo, la cercanía
máxima del ave a la rareza de los cuerpos fijos.
A menos que el círculo
cuadre y se encierre
en el techo convexo de su doble, que la palabra
resista y se reconozca en el horizonte.
Reconocer los confines del canto, su extensión,
no frente a la muerte en la rama del árbol
sino ante el centro mismo que nos evade.

El sonido de la casa, 1983.

Seguir leyendo Alejandro Oliveros

Alberto Barrera

De la Serie Hojas caídas, de Paúl Parrella

El venezolano Alberto Barrera (1960) formó parte del grupo poético Guaire, que pretendió rescatar un tipo de poesía conversacional, en torno a lo cotidiano y con tono político.

COMPLEJIDAD DE LA POESÍA POLÍTICA

Los poetas imperiales
siempre fueron dóciles y simples.
Cantaron a muchachas prudentes,
vírgenes ocupadas en huir de las moscas.

También es verdad que vivieron mejor.
Conocieron cuerpos maravillosos,
comieron salmón y frutas egipcias.

Algunos encontraron la muerte
a los noventa años.

Coyote de ventanas, 1993.

Seguir leyendo Alberto Barrera

Ana Enriqueta Terán

Sin título, de Feliciano Carvallo

La poesía de Ana Enriqueta Terán (Venezuela, 1918) se caracteriza por su dimensión metafísica y su cuidada musicalidad. La huella del surrealismo está presente en esta escritura, que persigue el hallazgo, mediante la intuición, de todo lo que se oculta a la mirada del hombre.

PIEDRA DE HABLA

La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.
Se comporta como a través de otras edades de otros litigios.
Ausculta el día y sólo descubre la noche en el plumaje del otoño.
Irrumpe en la sala de las congregaciones vestida del más simple acto.
Se arrodilla con sus riquezas en la madriguera de la iguana…

Una vez todo listo regresa al lugar de origen. Lugar de improperios.
Se niegan sus aves sagradas, su cueva con poca luz, modo y rareza.
Cobardía y extraño arrojo frente a la edad y sus puntos de oro macizo.
La poetisa responde de cada fuego, de toda quimera, entrecejo, altura
que se repite en igual tristeza, en igual forjeceo por más sombra
por una poquita de más dulzura para el envejecido rango.

La poetisa ofrece sus águilas. Resplandece en sus aves de nube profunda.
Se hace dueña de las estaciones, las cuatro perras del buen y mal tiempo.
Se hace dueña de rocallas y peladeros escogidos con toda intención.
Clava una guacamaya donde ha de arrodillarse.
La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.

Libro de los oficios, 1967.

Seguir leyendo Ana Enriqueta Terán