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Poéticas – Literatura griega antigua

Estratón de Sardes

Busto de Antínoo, en el Louvre

Estratón de Sardes (siglo II d. C.) cultivó el epigrama homoerótico, bajo la advocación de Zeus, raptor de Ganímedes. Defendió la modernidad de sus epigramas, frente al carácter anticuado de la poesía heroica y grave.

COMENCEMOS POR ZEUS…

Comencemos por Zeus, como dijo Arato.
Y a vosotras, Musas, hoy no quiero molestaros.
Pues si me gustan los muchachos y con muchachos trato,
¿qué importa esto a las Musas Heliconiadas?

Epigramas. Traducción de Manuel González Rincón.

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Calímaco

Áyax y Aquiles jugando a los dados, de Exequias

El poeta griego Calímaco (h. 310 a. C. – h. 235 a. C.) es uno de los más importantes epigramistas del período helénico. Buscó la composición breve y exquisita en la forma, así como la experimentación lingüística y métrica.

¡QUÉ BUENO, EL REMEDIO DE AMORES QUE HALLÓ POLIFEMO!…

¡Qué bueno, el remedio de amores que halló Polifemo!
No, no, por la Tierra, no era necio el cíclope.

Cicatrizan las Musas, Filipo, la llaga amorosa;
la poesía es droga que todo lo cura.

Esta ventaja también, creo yo, tiene el hambre,
que erradica el mal de la pederastia.

Y así me es posible, sanado, decir al maligno
Eros: “Puedes, niño, cortarte las alitas.

Me importan un bledo tus tretas, pues tengo en mi casa
dos medicinas contra tus heridas crueles”.

Traducción de Manuel Fernández-Galiano.

Anacreónticas

Figura de Dionisos, mármoles del Partenón, siglo V a. C.

Las Anacreónticas de la Antología Griega o Palatina son poemas breves a imitación de los del poeta Anacreonte (h. 570 a. C. – h. 485 a. C.), compuestos entre los siglos III a. C. y VI d. C., y centrados en la exaltación del amor y el vino.

DADME LA LIRA DE HOMERO

Dadme la lira de Homero,
pero sin cuerdas sangrientas.
Traedme copas rituales,
y haré la debida mezcla.
Bailaré como un beodo,
y, con locura serena,
al son del laúd cantando,
al vino le haré un poema.
Dadme la lira de Homero,
pero sin cuerdas sangrientas.

Teognis de Mégara

Hermes con Dioniso niño, de Praxíteles

El griego Teognis de Mégara (siglos VI-V a. C.) es autor de breves poemas, en metro elegíaco, que cantan el amor a bellos jóvenes, en especial a su querido Cirno. Es una poesía destinada a simposios o banquetes masculinos.

ALAS A TI YO TE HE DADO, CON ELLAS EL MAR INFINITO…

Alas a ti yo te he dado, con ellas el mar infinito
y toda la tierra en un vuelo podrás recorrer
sin fatigas. En todo banquete y festejo presente
te hallarás, albergado en las bocas de muchos.
Y al son de las flautas de tonos agudos los jóvenes
en rondas de amor, con bellas y suaves tonadas
te citarán. Y cuando a las cavernas de la oscura tierra
desciendas, a las lamentables mansiones del Hades,
ni siquiera entonces, muriendo, te ha de faltar tu gloria,
sino que conservarás entre la gente tu nombre inmortal,
Cirno, y vas a viajar por la tierra de Grecia y las islas,
y a cruzar la incansable alta mar habitada por peces,
sin montarte a lomos de caballos, pues van a llevarte
los espléndidos dones de las Musas de trenzas violeta.
Y para todos aquellos, incluso del mañana, que aprecien el canto,
tú vivirás por igual, en tanto existan la tierra y el sol.
Y, sin embargo, de ti yo no recibo ni un poco de aprecio,
sino que, como a un niño pequeño, me engañas con cuentos.

Teognídeas, vv. 237-54. Traducción de Carlos García Gual.

Arquíloco

Convidado y música, copa del pintor de Colmar, siglo V a. C.

Arquíloco de Paros (VII a. C) fue maestro del yambo y la elegía. Su poesía cuenta los pesares de su propia vida, como hijo de un noble y una esclava, desdichado en amores y mercenario, y presenta una gran variedad formal.

CÓMO MARCAR EL INICIO DEL BELLO CANTO DEL DIVINO DIONISO…

Cómo marcar el inicio del bello canto del divino Dioniso,
el ditirambo, sé yo, cuando el vino fulmina mis entrañas.

Fragmento 77 D. Traducción de Carlos García Gual.