Archivo de la categoría: Literatura puertorriqueña

Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura puertorriqueña

Iris María Zavala

La calle, de Rafael Tufiño

Para Iris María Zavala (Puerto Rico, 1936), la poesía es “creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el mundo”. Por ello, ética y poesía son conceptos íntimamente ligados entre sí.

NO SÉ ESCRIBIR EN VERSOS SUAVES…

No sé escribir en versos suaves,
mi voz es ruda
y su acritud no es nueva.
Mi primera palabra
no fue almíbar
ni azúcar
y hoy
que la vejez nos ronda
no podré ya jamás
decirte otras.

Escritura desatada, 1973.

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Evaristo Ribera Chevremont

Maternidad, de Augusto Marín

Evaristo Ribera Chevremont (Puerto Rico, 1896-1976) se sintió interesado por dos temas básicos: la infancia y la vocación de infinito. Su poesía está presidida por una clara voluntad de forma.

LA FORMA

Alcánzase el estado de ventura
cuando se cumple la elevada forma,
la cual ha de lucir, en su factura,
tal como el pensamiento que la informa.

Por ímpetus y llamas interiores,
se vuelve cuajo milagroso el brío
de los extracomunes cuidadores
del verbo, de inmancable poderío.

Y es por el pulcro y esencial secreto
de la creación suprema, que el vocablo
es, en silva, en romance o en soneto,
como el Niño divino en el establo.

En los blancos pañales de la rima
se envuelve el nuevo y virginal poema;
y la expresión, que en ritmos se arracima,
es flor y astro, manantial y gema.

Tonos y formas, 1940.

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Luis Palés Matos

Niñas en la playa, de Ángel Botello Barros

Luis Palés Matos (1898-1959), poeta mayor de Puerto Rico, es uno de los más destacados cultivadores de la poesía negra. En el poema “Abajo”, resume el programa poético del diepalismo, movimiento vanguardista fundado por él.

FRONTIS

Lector, vas a beber en una fuente,
donde al bajar el labio y la mirada,
encontrarás tu imagen retratada
en la seda de su onda transparente;

vas a beber el agua de un torrente
hecho de Todo y en resumen Nada,
que sabe de la estrella inmaculada
y de la sima negra y atrayente…

Ése es mi verso; profundiza un poco.
No compadezcas mi dolor, si loco
te lanza entre la sombra su saeta;

sigue, a tientas quizás: Jasón perdido,
y toparás al cabo, sorprendido,
el vellocino de oro del poeta…

Azaleas, 1915.

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José Isaac de Diego Padró

Sin título (Tres bailarines), de José Antonio Torres Martino

Co-fundador con Luis Palés Matos de uno de los ismos puertorriqueños de vanguardia, el diepalismo, José Isaac de Diego Padró (1896-1974) es, además, uno de los precursores de la antipoesía. Defendió una poesía que fuera “humanidad y naturaleza, no un cementerio de retórica”.

EPÍSTOLA ADMONITORIA AL POETA CALANDRINO

Calandrino, poeta, en nombre de tu arte,
Escucha lo que quiero aconsejarte,
Que es fruto ya maduro de ciencia y experiencia.
Conviene que reacciones de tu parte
Contra esa sistemática complacencia,
Esa tu práctica socorrida
De estarte día y noche con la caña tendida
A caza de retóricos pelitriques,
En estos tiempos de realismo aplastante,
Se impone seriamente romper con semejante
Estética de alfeñiques,
Que ni de gratis nadie la querría
Aunque dieras encima dos peniques.
Es menester, por tanto, Calandrio, maestro
Y juez radiante de poesía,
Que a tono con los gustos actuales, te dediques
A renovar el mundo de tu estro.
Elabora, si puedes, con tu seso y tus manos,
Y provisto de auténticos materiales humanos,
Otras más consistentes y objetivas criaturas:
Seres articulados, vivos, de órganos sanos,
Sin afeites ni adobos, ni fiorituras.

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Francisco Matos Paoli

Dos figuras, de Julio Rosado del Valle

Francisco Matos Paoli (Puerto Rico, 1915-2000), poeta fecundo, de estirpe simbolista e idealista, canta por todos los hombres y todos los pueblos que luchan por la libertad.

MI VERSO

Mi verso es un misterio indefinible
un enigma sagrado e inmortal,
el ensueño de un amor imposible
el suspiro de un tímido cantar.

Es cual el ave que cruza impasible
por el cielo azul y el zafir del mar;
tras quimeras y sueños asequibles
y fantasías de un opiado soñar.

Envuelto en una niebla de dulzura
desgrano los cantares de mi verso
para el consuelo y ocio de mi ser.

Y sigo el sendero de mi ventura
esparciendo por todo el universo
las notas de mi verso rosicler.

Signario de lágrimas, 1931.

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