Categoría: Literatura catalana

Gerard Vergés

La loba, de José Luis Pascual

La poesía del tarraconense Gerard Vergés (1931-2014) gira en torno a tres ejes temáticos: el hombre, el paisaje y el tiempo. El tono elegíaco y la ironía son otras de sus constantes.

ARTE POÉTICA

A R. M., que me ha enviado sus versos

Si al escribir, amigo, eres tan vano
que piensas que la rima y la medida
esconden el secreto, cal y espinas
te esperarán en el trovar cerrado.

Palabra oscura y pensamiento vago
tu sepultura cavarán, sin duda.
El verso en sí no es literatura.
La retórica, amigo, es solo fango.

Sé cierto que más fácil que escribir
es dar consejos. Pese a los poetas
malos, bella es la luz que cruza abril.

Como Abraham, hay que tener coraje
y matar, sin piedad, a nuestros hijos.
Y salvar, de entre mil, sólo una imagen.

Lirio entre cardos, 1988. Traducción de Ramón García Mateos.


Josep Vicenç Foix

Hombre con pipa, de Joan Miró

La poesía de Josep Vicenç Foix (Barcelona, 1893-1987) integra las innovaciones de los movimientos de vanguardia europeos de los años 20 y 30 con lo mejor de la tradición literaria catalana. Entre sus compañeros de generación, destaca por su gran riqueza verbal y una insólita capacidad técnica.

SI DESPLEGANDO ELOCUENCIA SOMERA…

Si desplegando elocuencia somera…
cauto ordenase mi propia invención,
y en hábil frase la innata pasión,
entre mi estilo infiltrar consiguiera.

Si, desertor de la trova extranjera,
triste expresara en la noche mi unción
por Todo y Nada, sin dar ocasión
a formas raras. Y a ruda manera

de nuestros maestros en lengua vulgar
–¡Oh Lluch! ¡Oh March!–, y sin trazos complejos
tosco, aunque exacto, alcanzara a rimar

para el futuro; ¡y por estos bosquejos
dignos, parejos, lograse durar
sin arpas, cisnes, azules ni espejos!

Solo y dolido, 1947. Traducción de Manuel Longares.


Joan Vinyoli

Gente del circo, de Emilo Grau Sala

La obra literaria del escritor en lengua catalana Joan Vinyoli (Barcelona, 1914-1984) es heredera de la tradición simbolista. La palabra poética adquiere en sus versos una dimensión metafísica, pues permite al poeta trascender la realidad, el dolor y el temor a la muerte.

LA PALABRA

Como una fuente, a veces, la palabra
dice los secretos del mundo.

Las horas revividas, 1951. Traducción de Toni Vañó.

LA PARAULA

Com una font, a voltes, la paraula
diu els secrets del món.

Les hores retrobades, 1951.

LA GAYA CIENCIA

Desconfía siempre de la recurrencia
y no sigas cálculo: fúndelo todo
en el crisol incandescente de la palabra:
única ley de la gaya ciencia.

A horas intempestivas, 1981. Traducción de Lourdes Güell y Fernando Valls

LA GAIA CIÉNCIA

Malfia’t sempre de la recurrència
i no segueixis càlcul: fon-ho tot
en el gresol incandescent del mot:
única llei de la gaia ciència.

A hores petites, 1981.

SECRETA VOZ…

Secreta voz, inúndame, sobrepásame,
canto absoluto, arráncame del silencio.
Estrecho espacio soy yo, jarro repleto
de espesa miel, me desbordo, clarifícame.

Cantos de Abelone, 1983. Traducción de Lourdes Güell y Fernando Valls.

SECRETA VEU…

Secreta veu, inunda’m, sobrepassa’m,
cant absolut, arrenca’m del silenci.
Estret espai sóc jo, gerra curulla
d’espessa mel, em vesso, clarifica’m.

Cants d’Abelone, 1983.


Josep Palau i Fabre

Transformaciones, de Jaume Muxart

La obra poética completa de Josep Palau i Fabre (Barcelona, 1917-2008) lleva por título Poemes de l’Alquimista. El amor, el erotismo, la reflexión sobre el lenguaje, la identidad y la otredad, el diálogo intertextual con otros poetas, son los temas que la recorren. Como un alquimista, el poeta se empeña en el intento, quimérico, de conquista del absoluto.

POETA-NARCISO

Verso: sé tú mi igual.
Me veo en ti si tú me ves.
¿Somos dos voces a la vez?
¿Pero cuál es de quién? ¿Cuál?

«Poemas epigramáticos», El aprendiz de poeta, 1943. Traducción del autor.


Joan Maragall

joanmaragall

Joan Maragall (Barcelona, 1860-1911), figura central del modernisme catalán, concibe la poesía como “palabra viva”, dictada por la inspiración e indisociable de la vida.

LA ODA INFINITA

Tengo una oda empezada
que no puedo acabar nunca:
me la dictó día y noche
todo cuanto canta al viento,
cuanto brilla en el espacio.

Fue entonada por mi infancia
entre ensueños de amor puro;
decaída y medio enferma,
mi juventud la repite
con más seguro compás.

Con voz más fuerte en seguida
me ha dictado nuevos cantos;
mas cada año que se va
contemplo otra estrofa muerta
y perdidos consonantes.

Yo no sé cómo empezaba
ni sé cómo acabará;
tengo el pensamiento esclavo
de una fuerza que se calma
dictándola sin cesar.

Y así, siempre a la ventura,
sin saber si rima o no,
enlaza la mano incierta
la amargura con el gozo,
himnos de alta adoración.

Por mi gloria, sólo quiero
que, si alguien sabe esta oda,
al instante de morir
de memoria me la diga
palabra a palabra, entera.

Que me la diga al oído,
hilo a hilo, destejiéndola
de la ignota maravilla
con que la vida prepara
la tela firme y sutil.

Y sabré si en lo que piensas
–¡oh poeta extasiado!–
hay un rumor de cadencias
del ave de inmensas alas
que anida en la eternidad.

1888. Traducción de Diego Navarro y Fernando Gutiérrez.