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Poéticas – Literatura gallega

Yolanda Castaño

Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977), poeta bilingüe en gallego y en castellano,  concibe la poesía como una forma de búsqueda de la propia identidad y del lugar en el mundo, a través de cuidadas imágenes y la incorporación al poema de elementos de otros géneros, como el aforismo, el diario, el teatro, la carta…

LA POESÍA ES UNA LENGUA MINORIZADA

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

Camina igual que una mujer:
entre la masacre de lo invisible
y el campo de concentración de la visibilidad.

Ladra estilo y final,
una épica hospitalaria.

En el poema el lenguaje
se hace oídos sordos a sí mismo,
en él las palabras amplían
su círculo de amistades.

Hay que masturbar el abecedario
hasta que balbucee cosas
aparentemente inconexas.

Caja de cambios del habla,
gestos de otro orden.
La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar.

No se trata de que no comprendas árabe.
No entiendes

poesía.

La segunda lengua, 2014. Traducción de la autora.

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César Antonio Molina

Fragas del Eume, de Pedro Bueno Salto

César Antonio Molina (La Coruña, 1952), poeta bilingüe, en español y en gallego, es autor de una obra densa, heredera de la tradición simbolista europea, profundamente humanística.

VIENES EN LA NOCHE DE CUZCO CON EL HUMO FABULOSO DE TU CABELLERA

Mi mano está sobre el desnudo papel de la mesa
y yo a kilómetros de distancia
en tu túnica de tela real finísima,
transparentes ambos cuando al estar mojados
de tinta o mar se dejan ver preformes,
voluptuosos por la oblicuidad del oleaje.

Mis días están plenos en el resollar fatídico del océano.
La sal, la nube la amarga espuma, el cielo brocado
boya en el adiós.

El poema y tú estáis en la otra orilla.
Una extensión liquida media entre nosotros
y un cocodrilo aguarda en la playa
como tintero, ojo, ombligo, áspid fosfórico
que guía la sed de mañana.

Mi mano aspira al encuentro.
Todo en ella está preparado,
jaula y cebo,
para las garras llenas de bálsamo.

Mi noche es ahora día,
mi día es ahora noche.
¿Quién nos caza?

Mi mano está sobre el desnudo papel de la mesa
y mi deseo a kilómetros de distancia
te sale al encuentro.
Tu cabellera ondula la escribanía como una vegetación.
Rueda humeante en las mareas,
desea morir y renacer.
Sus pies son un torbellino y su cuerpo está aéreo
como mi mano de cazador que sigue pasos,
aquella huella alzada contra las frondas.

La voz del poema clama como el ánsar o la llama cogida en su celo
y es tu imagen quien me aprisiona en el mismo vibrar.

Mi mano está sobre la desnuda piel de la tuya,
el ámbito interior crea un espacio de silencio,
en la línea de papel
por donde el viento seca esta tinta simpática.

Derivas, 1987. Las ruinas del mundo, 1991.

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Celso Emilio Ferreiro

Cuento de ciegos, de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao

El orensano Celso Emilio Ferreiro (1914-1979) es el autor de uno de los más importantes poemarios en gallego de la posguerra: Longa noite de pedra (1962). En él, con un lenguaje desgarrado, directo, sarcástico a veces, se ocupa de los problemas de las gentes humildes de Galicia.

LA POESÍA ES VERDAD

Uno busca la verdad
por todos los caminos, bajo las piedras,
en las raíces oscuras de las miradas,
más allá de las espumas y de los crepúsculos.

Busco la verdad en ti, recia poesía
de los hombres que trabajan,
tacto real de las cosas
que están y son, aunque nadie las vea.
Hombre total,
que vas y vienes sin sombra por las calles
y tienes tu verdad en las cimas
del mundo, en lo profundo de la historia,
en la experiencia de un día cualquiera,
y no ves los pájaros ni las nubes
ni las remotas manos del viento suave
que acarician al mundo desde siempre.
Investiga la verdad de tu tiempo
y encontrarás tu poesía.

Larga noche de piedra, 1962. Traducción de Basilio Losada.

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Manuel Curros Enríquez

Paisaje, de Ovidio Murguía

Manuel Curros Enríquez (1852-1908), poeta orensano clave en el Rexurdimento de la lírica gallega, denunció en sus versos el caciquismo y el oscurantismo religioso.

¡ROMPED LAS LIRAS!

Por encima de la barahúnda
de escarnios y excomuniones
que las cantigas de los siervos
por doquier suscitan,
espantada, atónita,
la virgen Poesía
clamó desalentada:
«¡Vates, romped las liras!»

¡Romped las liras cuando
se hace temer todavía
la maza de Xan Dente
por vara de Justicia!
¡Cuando en nuestros Códigos
no vale de un nombre la vida
los siete viles escudos
en que la tasó Molina!

¡Callar!… ¡Que no se escucha
el chapotear de las víctimas
en el mar de azufre y sangre
de la esclavitud caídas!
¡Callar!… ¡Y las manos clavadas,
y la túnica ceñida,
y la intolerancia abajo
y la intolerancia arriba!

No. Hecha está la promesa
y es menester cumplirla.
La patria muere. ¡Mal haya
el hijo que no la mira!
¡Y mal haya quien le niegue,
por tedio o cobardía,
los himnos que la amortajen,
la sangre que la redima!

¡Romped las liras delante
de la libertad que aspira
bajo la zarpa férrea
del dogma que la asesina!…
¡Aún gobierna Claudio!
¡Aún Seiano priva!
¡Aún los proscritos lloran
y triunfa Mesalina!

¡No la rompáis, poetas!
Templadla en odio, en ira,
hasta que de ella salgan
las explosiones de las minas;
hasta que cada nota
como una espada hiera,
como una epidemia barra
las viejas teogonías.

Gustoso despedazara
y resignado la mía,
si en eso de mi pueblo
la suerte consistiera,
mas, mientras huérfano y triste
mis consuelos pida,
romperla… ¡en tu testa
tan sólo, tiranía!

Aires de mi tierra, 1880. Traducción de Xavier Costa.

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Luís Pimentel

Fiesta, de Urbano Lugrís

Poesía impresionista, en verso libre, sencilla, dolorida, melancólica, la de Luís Pimentel (1895-1958), poeta lucense en lengua gallega y castellana, que participó de las inquietudes de renovación literaria de la generación del 27.

LA POESÍA ES EL GRAN MILAGRO DEL MUNDO

Te enseñaré sin gritos.

El poeta es un maestro sin ira.
Te llevaré a mi reino,
donde te aguarda
la bandera de la esperanza.
No te mostraré aquélla
triste, abatida sobre el mástil,
solitaria bajo una lluvia cenicienta.

Estoy arrepentido de pensar
que el más zafio y bruto de los hombres
no pueda descalzarse
para entrar en nuestro reino.

(¡La poesía es el gran milagro del mundo!)

Yo haré que veas a través de tus manos toscas
la luz de tu sangre.
Puliremos tu frente de cuarzo
hasta hacerla casi luna.
No te haré levantar pesadas piedras
ni subir al monte más alto,
donde está clavada
la bandera de mi verso,
ni sostener con tus hombros las noches.
Todo esto lo ha hecho ya el poeta
por ti, para ti y para el mundo.
Te prometo que quedarás absorto,
mirando a las estrellas.
Llegará tu rudo sentido del tacto
a conocer las rosas invisibles en la noche.
Oirás el rumor de tu propia sangre
y el silencio que todos llevamos
cuando digas:
los senos de mi amada…
Quedarás deslumbrado por su luz,
bajo la sombra verde en el bosque.

(¡La poesía es el gran milagro del mundo!)

Haremos música de tu vocerío.
Aquí estamos con tu lenguaje vulgar.
Nombrarás cualquier cosa
–árbol, caballo, piedra…–
y los verás nacer con su vida más íntima,
con sus contornos más puros.

Mira esa hormiga,
ese trocito de polvo oscuro…
¿Qué delicados dedos de alfarero
pudieron modelar tan diminuto corazón,
que late ahora bajo los altos árboles?
¿No percibes que se ha movido el silencio?
Es esa ave nocturna
que ha cruzado el bosque:
dulces, sordas plumas,
abanico de la noche.

Sombra del aire en la hierba, 1959 (póstumo). Traducción de Miguel González Garcés.

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