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Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura guatemalteca

Ana María Rodas

De los vendedores másticos de la playa, de Elmer René Rojas

En la poesía de Ana María Rodas (Guatemala, 1937), se plantean nuevas visiones del erotismo, desde una perspectiva claramente feminista. Hay, además, una decidida defensa de la libertad, la pasión, la lujuria y la justicia; también, una rotunda condena de la guerra y la violencia.

POETA

No hay palabras
la prisión es demasiado grande
y estoy sola.
Siempre lo estuve. Nunca
hubo palabras.

El fin de los mitos y los sueños, 1984.

Carmen Matute

Tucurú, de Arnoldo Ramírez Amaya

Carmen Matute (Guatemala, 1944) concibe la palabra poética como “modelo de espíritu frente a la violencia”. El lenguaje es el medio para trascender la soledad, solidarizarse con los oprimidos y construir una nueva identidad femenina, crítica con los modelos convencionales.

PALABRAS

A veces huyo
por intricados caminos
construidos de palabras,
que me llevan
a los páramos de nadie.
Durante breves momentos
tiendo este precario puente
hacia los otros,
con las palabras
que me crecen como ramas
en la boca,
y me sacan de mi silueta
de animal desnudo.
Desde esta orilla solitaria
agito mis palabras mínimas
como banderas blancas
entregadas a un sueño,
y por algún tiempo
logro fugarme
en las palabras,
hermosas
como estrellas antiquísimas.

Círculo vulnerable, 1981.

Luz Méndez de la Vega

Ansia de vuelo, de Roberto González Goyri

La poesía de Luz Méndez de la Vega (Guatemala, 1919-2012) se caracteriza por el lenguaje recio, vigoroso, ajeno a las sensiblerías y a los juegos verbales. Desde una perspectiva rebelde, feminista y honesta, analiza las tradiciones y mitos y rechaza todo lo que hay en ellos de discriminatorio.

PRÓLOGO

Pronto fui expulsada
del coro de las voces claras,
cuando ya había
perdido el derecho
al canto del solo.

Colgué al hombro
mi voz
–agria y ronca–
como un arma,
y me fui
por los caminos
transitados por el grito.

De allí, también,
salí proscrita
por mi voz opaca
incapaz
de alturas y violencia.

Desde entonces,
camino por extravíos
con mi voz
muerta
atada al cuello;

e, inútilmente, trato
–muda para siempre–
de hablar, cantar
o gritar
con torpes gestos.

Eva sin Dios, 1979.

Julio Fausto Aguilera

Comprando globos, de Roberto Ossaye

Julio Fausto Aguilera (1929) fue uno de los integrantes más destacados del grupo Saker-Ti, que irrumpió en las letras guatemaltecas con un claro afán de renovación política, social, cultural y literaria. Siempre le inspiró el amor humano y a la patria.

INMODESTIA

(Sencillas líneas para explicarme)

No, hermano,
yo no quiero
aplausos ni “homenajes”…
Perdona la inmodestia:
Me explicaré en la forma más sencilla.

Yo quiero que tú ignores dónde vivo;
pasar al lado tuyo en la sexta avenida
con mis pobres zapatos, sin que sepas que soy
aquél por quien preguntas haciendo conjeturas
acerca de sus años, de su rostro y su traje…

Quiero que tú, incluso, cuando pases de prisa
me botes de la acera sin darme una disculpa,
mientras llevas
pulcramente doblado en tu bolsillo
el recorte de mi último poema,
ese poema donde mi dolor
posa su torturada mariposa
sobre tu pecho herido;
o aquél, donde mi risa
es un brindis coral con tu risa y la de otros
y la de otros muchos
que miran a la vida
con rostro de Alegría y Esperanza…

Que no sepas quién soy cuando me encuentres,
mientras ostentas orgulloso, hermano,
un geranio encendido
cortado en los plantíos donde mi Amor florece
en corolas de lumbre para ti y para todos;
un geranio de luz, hermano mío,
que brille –honda estrella– en tu pecho,
como mi pecho, claro
y abierto…

Diez poemas fieles, 1964.

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Margarita Carrera

Lluvia, de Dagoberto Vásquez

La poeta y pensadora guatemalteca Margarita Carrera (1929) cultiva una poesía combativa y rebelde, en torno a los problemas sociales de Guatemala y la condición de la mujer.

POEMAS PARA ESTOS DÍAS DE SANGRE

III

Y luego
no digáis que enmudecí
de pavor
que me oculté
tras el cómplice velo
miserable
del silencio.

No. No lo digáis.
Que mi grito
denuncia
la cruel metralla
la tibia sangre envilecida
los destrozados cuerpos
mancillados.

Mi grito
en la mirada
en la palabra
en el alma.

Mi grito de espanto
compañero del tuyo
hermano.

Poemas de sangre y alba, 1969.