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Poéticas – Literatura rusa

Marina Tsvietáieva

Autorretrato, de Zinaida Yevgenyevna Serebriakova

La obra poética de Marina Tsvietáieva (Rusia, 1892-1941), una de las más importantes de la conocida como edad de plata de la literatura rusa, se caracteriza por la experimentación con el lenguaje, los referentes culturales, la exploración en las vivencias personales y la condena a las normas sociales que ahogan la libertad del individuo.

EL POETA

1

El poeta trae de lejos la palabra.
Al poeta lo lleva lejos la palabra.

Entre sí y no, por baches indirectos
de parábolas, signos, planetas,
hasta lanzándose desde el campanario
agarra un garfio, pues el camino del cometa –

es el camino del poeta. Casuales eslabones
ése es su enlace. ¡Mirar las estrellas
de nada sirve! En el calendario
no se pronostican los eclipses del poeta.

Él es el que desordena los naipes,
falsea el peso y las cuentas,
el preguntón en el pupitre,
el que a Kant para el arrastre deja.

El que en el pétreo foso de la bastilla
es como un árbol que crece en su belleza…
Aquél de huellas – siempre desaparecidas,
El que es el tren al que cualquiera
llega tarde-
– su camino es el de los cometas –

El camino del poeta: arde pero no calienta,
arranca pero no cría – estalla y se quiebra.
¡Tu camino es el de enredadas cabelleras,
no pronosticado en el calendario, poeta.

8 de abril de 1923

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Boris Pasternak

Ejecución en Babiy Yar, de Felix Lembersky

El ruso Boris Pasternak (1890-1960), autor de una de las grandes novelas de la literatura rusa del siglo XX, Doctor Zhivago, fue un destacado poeta, que rehuyó las consignas del realismo socialista, y apostó por una poesía profundamente subjetiva, expresión de su particular visión de la naturaleza y la historia.

DEFINICIÓN DE LA POESÍA

Es un silbido que de súbito vuela.
Es un crujido de apretados hielos.
Es la noche, la hoja que se hiela.
Es de dos ruiseñores un duelo.

Es un dulce guisante abandonado,
es lágrima de universo en la vainita,
es que de pupitres y de flautas Fígaro
tal granizo en el bancal se precipita.

Todo lo que en la noche necesita encontrar
en los profundos fondos de las pozas,
para llevar la estrella hasta el vivar
en sus húmedas palmas tenebrosas.

Más plano que una tabla en el agua – el bochorno.
Se desploma como un aliso la bóveda estelar.
Quizás les vaya a las estrellas carcajear en torno.
O lo contrario, que el universo sea – mudo lugar.

En «Ejercicios de Filosofía», Mi hermana la vida (1917-22). Traducción de José Luis Reina Palazón.

Boris Slutsky

Naturaleza muerta con radio, busto de Nefertiti, un jarrón de flores y revista Yunost, de Ivan Ivanov-Stepanovich Sakachev

Boris Slutsky (1919-1986) es uno de los más importantes poetas rusos de la posguerra. Su poesía, antirretórica, conversacional, prosaica, lleva la dura impronta de la Gran Guerra Patria.

FÍSICOS Y LÍRICOS

Los físicos están de buena,
Los poetas están de mala,
Y no por cálculo frío
Sino que por ley del mundo.

Quiere decir que nosotros
No hemos descubierto lo que debíamos descubrir.
Quiere decir que son débiles
Las alas de nuestros versos
Y que nuestros pobres caballos
No dan alcance a Pegaso.
Ésta es la causa por qué
Los físicos están en la buena
Y los poetas en la mala.

No discutamos, la cosa
Es evidente por sí misma.
Por eso será que no duele.
Por el contrario, resulta
Interesante comprobar
Que mientras nuestros versos merman
Como si fueran de espuma,
La verdadera poesía
Se repliega a los logaritmos.

1959. Traducción de Nicanor Parra.

Valeri Briúsov

Helada, de Natalia Goncharova

El moscovita Valeri Yákovlevich Briúsov (1873-1924), traductor de Verlaine, es una de las máximas figuras del simbolismo ruso. Entre 1922 y 1924 publicó algunos poemas futuristas.

YO

Mi espíritu no sucumbió al enfrentado caos,
ni agotaron mi razón fatales conjunciones.
No hay sueño o lengua que no me sean caros.
Pues canto en honor de todos nuestros dioses.

Yo elevé a Hécate, a Astarté la voz de mi clamor,
Cual sacerdote, ofrecí sangrientos sacrificios.
Loé, más que la muerte poderosa, al amor.
Y humillado me postré al pie del crucifijo.

Jardines de Liceos, Academias frecuenté
y en cera recogí los juicios de los sabios.
Como primer alumno, a todos contenté
pero del verbo el arte solo he adorado.

En isla de Quimera, entre estatuas y cantos,
sendas hallé de luz y de tinieblas;
ora amé las más carnales y brillantes,
ora temblé ante las sombras ciegas.

Y me enamoré del enfrentado caos,
y ávido busqué fatales conjunciones.
Pues sueño o lengua no hay que no me sean caros.
Y canto en honor de todos nuestros dioses…

Traducción de Ricardo San Vicente.

Aleksandr Pushkin

El joven jardinero, de Orest Kiprensky

El romántico Aleksandr Serguéyevich Pushkin (1799-1837) está considerado el mayor poeta ruso de todos los tiempos y el fundador de la poesía moderna de su país. En su obra se percibe la influencia de Byron y del folclore ruso.

EL POETA

Hasta que Apolo al poeta no convoca
a ofrecer el sagrado sacrificio,
en los afanes de este mundo vano
está él cobardemente retenido.
Muda se halla su lira sacrosanta,
su alma sumida en frío letargo está
y entre los hijos fútiles del mundo
el más fútil de todos es quizá.

No obstante, apenas el divino verbo
hasta su agudo oído se abre paso,
las alas bate el alma del poeta
como águila que hubiera despertado.
Le hastían los mundanos pasatiempos
y al rumor de las gentes es ajeno;
no agachará orgullosa la cabeza
a las plantas del ídolo del pueblo.
Y correrá, salvaje e inflexible,
henchido de sonido y rebelión,
a la orilla de las desiertas olas,
al bosque que resuena con poderoso son…

1827. Traducción de Eduardo Alonso Luengo.

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