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Poéticas – Literatura española – Edad Media

Juan Rodríguez del Padrón

Martirio de Santa Catalina, de Fernando de Gallego

La leyenda atribuye diversos lances de amor al gallego Juan Rodríguez del Padrón (1390-1450), cuya poesía cancioneril refleja los sinsabores del servicio amoroso.

BIEN AMAR, LEAL SERVIR…

CANCIÓN

Bien amar, leal servir,
cridar et dezir mis penas,
es sembrar en las arenas
o en las ondas escrevir.
Si tanto quanto serví
sembrara en la ribera,
tengo que reverdesciera
et diera fructo de sí.
Et aun por verdat dezir,
si yo tanto escreviera
en la mar, yo bien podiera
todas las ondas teñir.

Tapia

Anunciación, de Jaime Mateu

En la poesía de Cancionero, los amadores insisten en la imposibilidad de que su voz poética esté a la altura de la alabanza que merece su amada. Así lo hace Tapia, poeta ampliamente representado en el Cancionero general (1511), en el poema que ofrecemos.

A UNA DAMA MUY HERMOSA

Gentil dama muy hermosa,
en quien tanta gracia cabe,
quien os hizo que os alabe,
que mi lengua ya ni osa
ni lo sabe.
Y pues nombre de hermosa
os puso como joyel,
¿quién osará sino Aquél
cuya mano poderosa
hizo a vos cual hizo a Él?

Que la rica febrería
quien la haze es quien la’smalta,
pues hermosura tan alta,
que la loe quien la cría
tan sin falta.
Y si alguno acá quisiere
pensar que puede loaros,
vaya a veros, y si os viere,
cuando acabe de miraros
no sabrá sino adoraros.

Porque aunque haga la cara
en perfectión el pintor,
siempre tiene algún temor
que la hiziera, si mirara,
muy mejor.
Mas quien a vos os crió
no tiene temor d’aquesto,
porque en todo vuestro gesto
las figuras qu’Él pintó
gran gentileza les dio.

Así que hallo que Dios
y su Madre gloriosa
no criaron tan preciosa
hermosura como vos,
ni tan hermosa.
Y pues tanta perfectión
os dieron sin diferencia,
a vuestra gran excelencia
escrivo por conclusión:
«Dios haga vuestra canción.»

Marqués de Santillana

San Jorge dando muerte al dragón, de Bernardo Martorell

Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana (1398-1458) es una de las principales figuras del Prerrenacimiento español. En los Sonetos fechos al itálico modo intentó aclimatar el verso italiano de once sílabas a la métrica española, labor en la que le superaron Boscán y Garcilaso ya en el siglo XVI.

FEDRA DIO REGLA Y MANDA QUE EN AMOR…

SONETO VII

Fedra dio regla y manda que en amor,
cuando la lengua no se halle osada
a demostrar la pena o el dolor
que en el ánimo afflicto es enplentada,

la pluma escriva e muestre el ardor
que diluye la mente fatigada;
pues osa, mano mía, y sin temor
te faz ser vista fiel enamorada;

y no te pienses que tanta belleza
y sincera claror casi divina
contenga en sí la feroçe crueza,

nin la nefanda soberbia maligna;
pues vaya lejos inútil pereza
y no se tema de imagen benigna.

Sonetos fechos al itálico modo, 1438-1458.

Juan Ruiz

Virgen con Niño, en el Retablo del Arzobispo Don Sancho de Rojas, del Maestro Rodríguez de Toledo

La obra más importante del Mester de Clerecía en el siglo XIV es el Libro de buen amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Aunque el autor declara su intención didáctica de prevenirnos contra el “loco amor del mundo”, el libro invita a la trasgresión y al goce de la vida. Una aguda penetración de la realidad y una poderosa capacidad para la recreación del habla cotidiana y para la parodia de los lenguajes doctos hacen de esta obra una de las mayores de nuestra literatura.

DE CÓMO DIZE EL ARÇIPRESTE QUE SE HA DE ENTENDER ESTE SU LIBRO

Porque Santa María, segund que dicho he,
es comienço e fin del bien, tal es mi fe,
fizle quatro cantares, e con tanto faré
punto a mi librete, mas non lo çerraré.

Buena propiedat ha, doquiera que se lea,
que si lo oye alguno, que tenga mujer fea,
o si muger lo oye, que su omne vil sea,
fazer a Dios serviçio en punto lo desea.

Desea oír misas e fazer oblaçiones,
desea dar a pobres bodigos e raziones,
fazer mucha limosna e decir oraçiones:
Dios con esto se sirve, bien lo vedes, varones.

Qualquier omne que l’oya, si bien trobar sopiere,
puede más añadir e emendar, si quisiere;
ande de mano en mano a quienquier que l’ pidiere:
como pella a las dueñas, tómelo quien podiere.

Pues es de buen amor, enprestadlo de grado:
no l’ neg[u]edes su nombre ni l’ dedes refertado,
no l’ dedes por dineros vendido ni alquilado,
ca no ha grado nin graçia el buen amor conprado.

Fizvos pequeño libro de testo, mas la glosa
non creo que es chica, ante es bien grand prosa,
que sobre cada fabla se entiende otra cosa
sin la que se alega en la razón fermosa.

De la santidat mucha es bien grand liçionario,
mas de juego e de burla es chico brevïario;
por ende fago punto e çierro mi armario:
séavos chica fabla, solaz e letüario.

Señores, hevos servido con poca sabidoría,
por vos dar solaz a todos, fablévos en juglería;
yo un gualardón vos pido: que por Dios en romería,
digades un paternóster por mí e avemaría.

Era de mill e trezientos e ochenta e un años,
fue conpuesto el romançe por muchos males e daños
que fazen muchos e muchas a otros con sus engaños,
e por mostrar a los simples fablas e versos estraños.

Libro de buen amor, h. 1343. Edición de Jacques Joset.

Pinar

Tabla de Santo Domingo de Silos (detalle), de Bartolomé Bermejo

En la poesía castellana de Cancionero, de la que es muestra esta canción de Pinar (autor del que prácticamente no se sabe nada), el amor se concibe como enfermedad y la poesía como expresión del dolor de amar.

ES LA BOZ DE MI CANCIÓN…

Es la boz de mi canción
d’un dolor qu’al alma toca,
qu’el tenor lleva la boca,
las contras el corazón.

Las palabras son dolores
qu’andan en el pensamiento,
penadas del sufrimiento
que las haze ser mayores.
Van notadas de tal son
que su boz al alma toca,
qu’el tenor lleva la boca,
las contras el corazón.

Cancionero general, 1511.