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Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura dominicana

Manuel del Cabral

Dedicado a mi madre, de Yoryi Morel

La poesía del dominicano Manuel del Cabral (1907-1999) sigue dos direcciones: una exterior, preocupada por los problemas del continente americano; y otra esencial, en busca de las verdades últimas del ser.

LETRA

Letra:
esqueleto de mi grito,
pongo mi corazón sobre tu muerte,
pongo mis más secretas cualidades de pétalo,
pongo
la novia que he guardado entre el aire y mi cuerpo,
mi enfermedad de ángel con cuchillo,
mi caballero ausente cuando muerdo manzanas,
y el niño que hay en mí, el niño
que sale en cierto día, el día
en que la mano casi no trabaja,
el día en que sencillos
mis pies pisan los duendes que están en el rocío
haciendo el oro joven del domingo.

Todo lo pongo en ti,
y tú siempre lo mismo:
estatua de mis vientos,
ataúd de presencias invisibles,
letra inútil.

Todo,
todo lo pongo en ti, sobre tu muerte.

La tierra no me entiende.

Sin embargo…

Sangre mayor, 1945.

Antonio Fernández Spencer

El buhonero, de Ramón Oviedo

“Contar lo que en la vida sucede” es, en palabras del autor, lo que persigue la poesía de Antonio Fernández Spencer (República Dominicana, 1922-1995). La sencillez de su expresión contrasta con la profundidad metafísica que muchas veces alcanzan sus versos.

ARTE POÉTICA

Atentamente he meditado en todo
y con arte sutil hice vivir el mar en el poema
y la nave cargada de tesoro y la danza,
rostros de líneas entrevistas y muchachos
sudorosos que luchan en la arena.
He puesto en ese verso aquel deseo
que no he alcanzado nunca y el silencio
entre dos labios o en el movimiento de la nave.
Soy dichoso, porque con toque imperceptible
he vivido la vida en el poema.

El regreso de Ulises, 1968-70.

Franklin Mieses Burgos

Largo cubista, de Paul Giudicelli

El poeta dominicano Franklin Mieses Burgos (1907-1976) formó parte del grupo Poesía Sorprendida, que se manifestó a favor de una poesía nacional nutrida en lo universal. La atracción por el surrealismo, al mismo tiempo que por los metros tradicionales y populares, la sensualidad del trópico, la angustia existencial y la rebeldía política son algunas de las constantes de su poesía.

ESTA CANCIÓN ESTABA TIRADA POR EL SUELO

Esta canción estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
la hallaron unos hombres que luego me la dieron
porque tuvieron miedo de aprender a cantarla.

Yo entonces ignoraba que también las canciones,
como las hojas muertas caían de los árboles;
no sabia que la luna se enredaba en las ramas
náufragas que sueñan bajo el cristal del agua,
ni que comían los peces pedacitos de estrellas
en el silencio de las noches claras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
que eran todas posibles en la tierra del viento,
en donde la leyenda no es una hierba mala
crecida en sus riberas, sino un árbol de voces
con las cuales dialogan las sombras y las piedras.

Yo entonces ignoraba muchas cosas iguales
cuando aún no era mía
esta canción que estaba tirada por el suelo,
como una hoja muerta, sin palabras;
pero ahora ya sé de las formas distintas
que preceden al ojo de la carne que mira,
y hasta puedo decir por qué caen de rodillas,
en las ojeras largas que circundan la noche,
las diluidas sombras de los pájaros.

Torre de voces, 1929-36.

Pedro Mir

Merengue, de Jaime Colson

Pedro Mir (República Dominicana, 1913-2000) es un poeta de clara vocación popular. Bajo el magisterio de Whitman y Neruda, a los que rindió sentido homenaje, escribió sus mejores poemas, extensas composiciones, magníficamente orquestadas, en las que reflejó sus preocupaciones políticas.

VENDRÁN OTROS POETAS Y UNA JOVEN POESÍA…

Vendrán otros poetas y una joven poesía
jamás escrita o escuchada, completamente
insólita, íntegramente desencadenada
en maderas sonoras y piedras desconocidas,
en cristales inéditos y transparencias
únicas, de celulosa y derivados del petróleo,
construída por la nueva juventud y la nueva
ancianidad que mira hacia el futuro.
Desde ti, de tu madera de nave descubridora.
Vendrán otros poemas de amor y de alegría
de un ruego inesperado y esperanza absoluta
que tejerán las manos y serán muchas manos
que la alzarán al pueblo y serán muchos pueblos.
Y el idioma del mundo será esos poemas
que las doncellas bravas llevarán al mercado
para comprar con ellos metales inauditos
y goces increíbles y pájaros de fuego.

Huracán Neruda (fragmento), 1975.