Salvador Novo

Autorretrato del artista adolescente, de Emilio Baz Viaud

Los elementos que definen el lirismo de Salvador Novo (México, 1904-1974), destacado miembro del grupo de los Contemporáneos, son la circunstancia, la ironía y la desolación.

LA RENOVACIÓN IMPOSIBLE

Todo, poeta, todo –el libro,
ese ataúd– ¡al cesto!
y las palabras, esas
dictadoras.

Tú sabes lo que no consignan
la palabra ni el ataúd.

La luna, la estrella, la flor
¡al cesto! Con dos dedos…
¡El corazón! Hoy todo el mundo
lo tiene…

Y luego el espejo hiperbólico
y los ojos, ¡todo, poeta!
¡al cesto!
Mas ¿el cesto…?

XX poemas, 1925.

LA POESÍA

Para escribir poemas,
para ser un poeta de vida apasionada y romántica
cuyos libros están en las manos de todos
y de quien hacen libros y publican retratos los periódicos,
es necesario decir las cosas que leo,
esas del corazón, de la mujer y del paisaje,
del amor fracasado y de la vida dolorosa,
en versos perfectamente medidos,
sin asonancias en el mismo verso,
con metáforas nuevas y brillantes.

La música del verso embriaga
y si uno sabe referir rotundamente su inspiración
arrancará las lágrimas del auditorio,
le comunicará sus emociones recónditas
y será coronado en certámenes y concursos.

Yo puedo hacer versos perfectos,
medirlos y evitar sus asonancias,
poemas que conmueven a quien los lea
y que les hagan exclamar: “¡Qué niño tan inteligente!”

Yo les diré entonces
que los he escrito desde que tenía once años:
No he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido
de todos los poetas.

Tendré una habilidad de histrión
para hacerles creer que me conmueve lo que a ellos.

Pero en mi lecho, solo, dulcemente,
sin recuerdos, sin voz,
siento que la poesía no ha salido de mí.

Espejo, 1933.