Luis Antonio de Villena

Espartiatas, de Blanca Muñoz de Baena

La poesía de Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) se forma dentro de la estética culturalista de los novísimos, si bien, en sus últimos libros, se aleja del barroquismo expresivo y busca una poesía más vinculada a lo cotidiano y más reflexiva, sin abandonar del todo el tono decadente de sus inicios como poeta.

EL POEMA ES UN ACTO DEL CUERPO

Se debe poseer un espíritu de fuego.
Haber leído alguna vez palabras que
suenen a actos, y haber transmutado
actos en palabras. Gli occhi di ch’io
parlai si caldamente. Haberse dejado
seducir por el iris de una piedra,
saber llevar una rosa en la mano
con la elegancia incierta de un
sutil, de un liviano pensamiento.
Que la emoción arda en el discurso,
y la llama remede el deseo de un cuerpo.
Poseer un espíritu de fuego. Y amar
la rosa por el dios que contiene,
y el laberinto del tú (acto y palabra)
porque nada hay como poner la mano
del amor, sobre la joven llanura de un cuerpo.
Y hacer la hoguera en ese arte del texto.

Hymnica, 1979.