Juan Luis Panero

Retrato de Mart, de Manuel Boix

La poesía de Juan Luis Panero (Madrid, 1942-2013) ahonda en el misterio de lo vivido, el implacable paso del tiempo y la devastadora realidad de la muerte. Su poesía, escrita bajo el magisterio de Cernuda y los poetas del 50, contribuyó a la superación de la estética novísima.

EXTRAÑO OFICIO

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo
de mentira y de infidelidad.
JOSÉ ÁNGEL VALENTE

Poeta en tiempo de miseria, en tiempo de mentira
y de infidelidad, y de ellas, no altivo juez,
espectador atónito, menos aún, habitante alegre de la ignorancia.
Poeta de esta hora, testigo absorto tantas veces
de injusticia o de lágrimas, silencioso participante en ellas.
Trabajador de las palabras, levantando muros,
cerradas cárceles donde sólo la memoria habita.
Letras y sílabas, torpemente aprendidas, elevándose
inútiles junto a la firme realidad de unas manos,
de unos ojos que piden simplemente vivir.
Extraño oficio, viejo como los árboles
y como las rocas firme, a través de los aciagos días,
hasta llegar a este momento, ante el blanco papel,
que antes fuera dorado pergamino,
canción de pueblo humildemente recordada.
Duro destino, ser voz sobre otros hombres,
pero también, vecino último de la propia infancia,
acobardada sombra entre la soledad y el sueño.
Apenas hoy, rincón oculto de ternura,
lugar bañado de risa y sol de estío,
se ofrecen al que de su vocación así dispuso.
Y el seco estampido de los disparos
o la apagada pupila frente al amanecer,
son historia ejemplar, iluminado aviso,
para aquel que, con sólo la verdad por cimiento,
construye terco su esperanza y la escribe
cuando camina hacia su fin.

A través del tiempo, 1968.

ARTE POÉTICA

La larga, lenta lengua de la muerte
ha lamido la mano del que escribe,
lucidez o locura, nadie sabe:
sólo quedan palabras, palabras deshaciéndose.

Desapariciones y fracasos, 1978.

OFICIO DE SUICIDAS

Pocas las palabras, pequeños sus designios,
nombrando siempre realidades banales,
triviales signos, hechos consumados,
y, en el fondo, sórdida presencia de la muerte.
Oficio melancólico, construir estas jaulas,
estas escasas lápidas del tiempo que nos pasa,
oficio de suicidas, intentar retener
la huella de la luz en sílabas de sombra.

Antes que llegue la noche, 1985.