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Ilustración de Hernán Castellano Girón para el libro “Alberto Rojas Jiménez viene volando”

Los poetas Alberto Rojas Jiménez (1900-1934) y Martín Bunster, bajo los seudónimos Zain Guimerl y Juan Martín, publicaron el primer manifiesto Agú, movimiento de vanguardia chileno, vinculado al dadaísmo, que buscaba la depuración del lenguaje, acceder al grito primario del hombre, al primer verso del recién nacido.

PRIMER MANIFIESTO AGÚ

En un principio la emoción fue.
Agú. Lo elemental. La voz alógica.
El primer grito de la carne.
Hoy sólo queda la palabra, sobajeada y sobajeada.
Lunar postizo, colorete.

Fuera hilvanes!…

El agua es el agua.
La tierra es la tierra.
El cielo es el cielo.

No busquemos.
Glosemos sólo la emoción orgánica de lo que está: la célula, el corpúsculo de luz
[y de sonido.
Señalemos el punto vital de cada instante.
Afirmemos la trascendencia de las fiestas espontáneas.

No busquemos.
No busquemos.
No busquemos.

Recibamos.

Seamos ánfora: Espejo-Nervio.

Reivindiquemos el sobresalto, la caricia fugaz, el mordisco…
La tristeza de la grasa sobre el abdomen…
El juego de los músculos…

Vamos a la Emoción Desnuda.
Sin forma. Sin forma.
… … … … … … … … … … …
–¿Se emociona Ud. en endecasílabos?
… … … … … … … … … … …

¡EL GRITO!… EL GRITO!… EL GRITO!

Poetas:

A sincerarse. El paso ha sido dado.
Agú es la Verdad. Lo Espontáneo.
Agú no necesita aprendizaje. Ni lecturas. Ni erudición.
Agú está.

Revista Claridad, nº 6. Noviembre de 1920.