Enrique Baltanás

Amantes, de Manuel Quejido

En la poesía de Enrique Baltanás (Sevilla, 1952), se dan a la vez emoción y humor, cuidado del verso y aire coloquial, intimismo y casi costumbrismo.

POÉTICA

No buscas que tu nombre venga en antologías
ni que de ti se ocupen en su letra menuda
minuciosos manuales.

Tan sólo que algún día,
dentro de mucho tiempo, un lector solitario
—pues siempre solitario es el ser que llamamos
lector— vaya, y en una biblioteca,
casi al azar, descubra unas palabras
cubiertas por el polvo de los años.

Y tras soplar el polvo y repasar las páginas
encuentre que esas páginas le entonan
como un poco de whisky en una tarde fría del invierno.

Las señales del fuego, 1997.