Diana Lichy

Variación 1, de Francisco Bellorín

La reflexión sobre la creación poética es uno de los principales temas en la poesía de la venezolana Diana Lichy (1960), junto al amor y la ecología.

AL PRINCIPIO CAEN DISPERSAS…

Al principio caen dispersas
gotas errantes
para formar
un nuevo diluvio

las palabras
que

se huelen
se tocan
se buscan

como animales en celo

caníbales
se devoran unas a otras

como jauría
resuenan dentro de mí

Solitario oficio de horas desnudas, 1993.

CADA PALABRA SALTA…

Cada palabra salta
como un collar que ha perdido sus cuentas

en este difícil sendero
callejón sin salida

del poema

Solitario oficio de horas desnudas, 1993.

EL PUÑAL DE LA PALABRA…

El puñal de la palabra
me atraviesa

Muero en cada intento

en la sagrada ceremonia
del poema

Solitario oficio de horas desnudas, 1993.

EL HOMBRE PERDIÓ EL PODER DEL VERBO…

El hombre perdió el poder del verbo

Ya no convoca tempestades
ni conjura elementos que fecunden la tierra
y prodiguen cosechas
ya no habla con los muertos
ni desvía maleficios
ni destierra plagas o enfermedades
no puede como antes
con asombrosa claridad y precisión
predecir el futuro en los astros y el viento

Olvidó la lengua del chamán
que lo transformaba en lobo o águila

ya no tiene su doble animal
que le otorgue poderes
para sustituirlo en mágicas tareas

Ya no hay ningún profeta
con su verbo purificador
provocándonos para hacernos tambalear
y sacudir el viejo edificio de nuestras costumbres
convirtiendo nuestra alma en zarza ardiente

Perdió hasta la gracia del juglar
que entraba a la corte
precedido por un resonar de fanfarrias

Ya nadie cree en el poeta
no hay gente que se reúna
a escucharlo
con la complicidad de la noche
y de la hoguera

Apenas lo toman en cuenta
como si fuera un extraño animal de feria

Ha perdido el ritmo
y la musicalidad de sus versos

Su voz sólo adormece
nada vibra
y sus libros reposan en paz
mansos cadáveres

Solitario oficio de horas desnudas, 1993.

TANTO GUERREAR CON LAS PALABRAS…

Tanto guerrear con las palabras
enderezar frases
para no terminar nunca
el último poema

y que la muerte
nos venga
a ganar
al final
de la partida

Solitario oficio de horas desnudas, 1993.

ANTROPÓFAGO

Con el puñal escribo.

El mundo late en mis entrañas,
y me hala el cuchillo
un poco más hacia adentro.

De los añicos
reconstruyo
el poema.

Inédito.