José Bergamín

Rosa en un vaso, de Luis Fernández

El clasicismo de los versos del madrileño José Bergamín (1897-1983) sorprende a menudo por el contraste con sus llamativos hallazgos expresivos. Cultivó con éxito el poema breve, epigramático, cercano al aforismo.

POETA, TU RAZÓN DE SER…

Poeta, tu razón de ser
no es ser de razón engendro;
Dios no inventó un diccionario
cuando creó el universo;
ni para nombrar las cosas
utilizó un alfabeto;
ni consultó la gramática
cuando empezó por el Verbo.

Duendecitos y coplas, 1963.

ARTE POÉTICA

No dejes de escuchar el canto oscuro
que es cadencioso eco
de la palabra, dilatada sombra
que cobija al silencio.

Porque el “decir de amor” de la poesía,
antes de “trasmutar el pensamiento
en sueño”, es una música que lleva
otra música dentro.

Toda forma es la forma de otra forma
que escapa de sí misma para serlo
y acompasa su paso con el paso
huidero del tiempo.

Por eso el corazón, con el latido
de la sangre, a tu verso
le da el ritmo sonoro y luminoso
de su estremecimiento.

Apartada orilla, 1976.

MI POESÍA ES REZAGADA…

Mi poesía es rezagada
porque se ha quedado en mí
como un remanso de agua.

Como una corriente clara
que transparenta hasta el fondo
del cauce que la remansa.

Se me ha quedado en el alma
posando la turbulencia
sonora de mis palabras.

Como una voz que se apaga
y va abriéndole al silencio
su música más callada.

Apartada orilla, 1976.

UN SONETO ME PIDE QUE LE HAGA…

Un soneto me manda hacer Violante…
LOPE

Un soneto me pide que le haga,
ignorando las reglas del soneto,
otra nueva Violante, a quien, discreto,
pedirá mi soneto dulce paga.

Como en el eco de la voz se apaga
de la ripiosa consonancia el veto,
prisión será el soneto de un secreto
que ni su eco ni su voz propaga.

Secreto a voces que el silencio apura,
sonoramente, con el crepitante
temblor del verso como el de la llama.

Secreto que a sí mismo se asegura
por su sonoro son soneteante
cuando enmascara un corazón que ama.

La claridad desierta, 1983.

POR SU CAUCE OSCURO…

Por su cauce oscuro
la corriente clara
más que decir, cuenta,
más que contar, canta.

Que tu voz aprenda
de la voz del agua
a cantar bajito
cuando todo calla.

La claridad desierta, 1983.

TUS PALABRAS, POETA…

Tus palabras, poeta,
no son más que palabras:
pero tiene el oído
que aprender a escucharlas,

para oír esa música
tan sonora y tan clara
como la voz del viento,
como la voz del agua;

son las palabras tan hondas
que le llegan al alma
tal vez para decirle
lo que el corazón calla.

La claridad desierta, 1983.

LA COPLA CLARA Y SENCILLA…

La copla clara y sencilla
es la que vale la pena
de escucharla y repetirla.

Porque es la sola poesía
que le dice al corazón
lo que es verdad o es mentira.

Hora última, 1984.