José Agustín Goytisolo

Caballo de Troya, de Josep Maria Subirachs

La poesía de José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999), miembro destacado de la generación del 50, se caracteriza por el tono melancólico, la sátira social y el lenguaje claro y directo.

EL OFICIO DEL POETA

Contemplar las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.

Así es el viejo oficio
del poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.

La materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.

Algo sucede, 1968.

ASÍ SON

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar
a través de los siglos y civilizaciones.
No conocen vergüenza ni reposo
se emperran en su oficio a pesar de las críticas
unas veces cantando
otras sufriendo el odio y la persecución
mas casi siempre bajo tolerancia.

Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor
a pesar de sus muchas corrupciones y vicios
suelen mitificar bastante la niñez
y poseen medallones o retratos
que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen
en lechos lujosísimos y enormes
pero que no desdeñan revolcarse
en los sucios jergones de la concupiscencia
sólo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece.

Difícilmente llegan a reunir dinero
la previsión no es su característica
y se van marchitando poco a poco
de un modo algo ridículo
si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas.
Así son pues los poetas
las viejas prostitutas de la Historia.

Bajo tolerancia, 1973.

UNA REVELACIÓN

Todo lo que he sentido: todo
lo que cantaste con palabras
si son sólo emociones tuyas
–vivencias tuyas– poco importan.
Porque deseos y esperanzas
y mal de amor y sufrimiento
los tienen muchos. Mas si cuentas
algo que pueda despertar
una emoción dormida en otro
–una revelación entre las líneas–
el poema termina ahí
en el pecho sobresaltado
que lo repite y hace suyo
hasta olvidar quién lo escribiera.
Entre el poema y el autor
la primacía es del poema.

Como los trenes de la noche, 1994.

EL POEMA: NO YO

Hay quien lee y quien canta poemas que yo hice
y quien piensa que soy un escritor notable.
Prefiero que recuerden algunos de mis versos
y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo.

Cuadernos de El Escorial, 1995.