Manuel González Prada

Momentos de ocio, de Daniel Hernández

El peruano Manuel González Prada (Lima, 1844-1918) contribuyó a la renovación modernista mediante la experimentación rítmica: introdujo modelos de versificación novedosos como el metro alkmánico del poema “Ritmo soñado”.

RITMO SOÑADO

(Reproducción bárbara del metro alkmánico.)

Sueño con ritmos domados al yugo del rígido acento,
libres del rudo carcán de la rima.

Ritmos sedosos que efloren la idea, cual plumas de un cisne
rozan el agua tranquila de un lago.

Ritmos que arrullen con fuentes y ríos, y en el Sol de apoteosis
vuelen con alas de nube y alondra.

Ritmos que encierren dulzor de pañales, susurro de abejas,
juego de auroras y nieve de ocasos.

Ritmos que en griego crisol atesoren sonrojos de virgen,
leche de lirios y sangre de rosas.

Ritmos, oh Amada, que envuelvan tu pecho, cual lianas tupidas
cubren de verdes cadenas al árbol.

Minúsculas, 1901.

MUSA HELÉNICA

(Polirritmo sin rima)

Atronadora y rimbombante Poesía castellana,
tambor mayor en la orquesta de Píndaro y Homero,
si poco arrullas a las almas, mucho asordas los oídos.

En el espeso follaje de inútiles vocablos,
brota pálida y sin jugo la fruta de la idea.
Oh verbo de Cervantes, en tu viña empampanada
son gigantescas las hojas, enanos los racimos.

¡Qué legión de beocios! ¡Qué falange de baturros!
¡Qué cacofónico concierto de locuaces cacatúas!
Reinan, lo cursi, lo vulgar y lo pedestre:
desuellas Marsias al divino Apolo,
muerde al Pegaso el burro de Sileno.

Arte pagano, flor nativa de la Grecia,
ven y resurge en el erial de lo deforme y lo prosaico;
ven y embalsama con tu aliento
las nauseabundas purulencias de la vida.
El mundo clama por el néctar de los Dioses,
pide un nuevo y glorioso renacer del Paganismo.

¡Quién de sepulcros y de ruinas exhumara
la sobria musa de Alceo, de Arquíloco y Hesiodo!
¡Quién, desdeñando los pueriles cascabeles de la rima,
reflejara en la acorde pulsación de los acentos
el misterioso ritmo de los seres y las cosas!
¡Quién pudiera en sus arranques de olímpico entusiasmo
rasgar las vestiduras de la gótica barbarie
y colgar a tus hombros, oh moderna Poesía,
la clámide ateniense!

Exóticas, 1911.