Alberto Blanco

Posesión, de Rodrigo Pimentel

Para Alberto Blanco (México, 1951), la poesía es una forma de penetrar en el misterio, de “ir más allá de los lugares comunes del lenguaje, y de la sensibilidad y el pensamiento”.

EN DEFENSA DE LA POESÍA

Recuerdo un pensamiento
relativo a los grillos.

Su clamor es inútil
y es triste su jornada
no tienen auditorio
ni les sirve de mucho
la fricción de sus élitros
y el viento de sus alas.

Pero sin la señal
cifrada en cada brizna
persuasiva y hermosa
que entre ellos se trasmiten
la noche no sería
–para los grillos– noche

y la vida sin traza
de belleza sería
en la noche desierta
punto menos que nada.

Canto a la sombra de los animales, 1988. En El corazón del instante, 1998.

LA POESÍA

(28 de mayo de 1996, El Paso, Texas)

La poesía es un camino
que tiene el corazón
porque el corazón
es un camino
que tiene poesía.

La hora y la neblina, 2005.

LA MUSA

Nada tengo que decir
de la fama pasajera,
esa pálida quimera
que no me deja vivir.

Pero no digo otro tanto
–en verdad es otra historia–
de nuestra Musa del canto
que es hija de la memoria.

La hora y la neblina, 2005.

EL POETA

¿A dónde se van las calles
de este pueblo somnoliento,
las montañas y los valles,
cuando se los lleva el viento?

Van a dar, naturalmente,
–tras el viento la saeta–
en el blanco providente:
el cuaderno de un poeta.

La hora y la neblina, 2005.

EL POEMA

Cada verso es una hoja,
cada poema, una rama;
y cada libro es un árbol
para los bosques del alma.

Cada verso es una ola
en el poema que el mar
con agua y arena escribe:
¡viento, luna, sol y sal!

La hora y la neblina, 2005.

EL POETA TIENE Y NO TIENE

No tiene la pobreza de Cristo
No tiene la velocidad del zen
No tiene la eficacia de la yoga
No tiene la compasión del budismo
No tiene la sofisticación del tao
No tiene la complejidad del hinduísmo
No tiene la solemnidad de los indígenas
No tiene el sentido del humor de los sufís

Tiene la pobreza de un burgués
Tiene la velocidad de un coraje
Tiene la eficacia de un médico
Tiene la compasión de una limosna
Tiene la sofisticación de un actor
Tiene la complejidad de un periódico
Tiene la solemnidad de una quinceañera
Tiene el sentido del humor de un tractor

La hora y la neblina, 2005.

UN BUEN POEMA

A Wislawa Szymborska

Un buen poema
debe tener la fuerza suficiente
para aguantar de todo:

Ediciones caseras,
malas traducciones,
errores de ortografía, erratas,
machetazos a caballo de espadas,
cartas de amor,
bibliotecas olvidadas,
programas de televisión,
películas de arte,
películas de las otras,
ironías de la vida,
correcciones de última hora,
internet,
manifiestos,
revoluciones,
malos gobiernos,
conversaciones de café,
confesiones de media noche,
días con sol, días nublados,
buenas críticas,
malas críticas,
cero críticas.

Un buen poema
debe ser lo suficientemente fuerte
como para soportar
interpretaciones abusivas,
cursos escolares, tesis,
musicalizaciones,
antologías,
presentaciones,
lecturas colectivas,
homenajes, plagios,
epígrafes, dedicatorias,
obras completas.

La hora y la neblina, 2005.

UN POEMA

A René Char

Un poema:
alianza del ojo y el oído
en la lengua materna.

*

Un poema:
puente de palabras
entre el espacio y el tiempo.

*

Un poema:
cajita de música
hecha con palabras
que no deja de emitir sentido.

*

Un poema:
boca que oye
y oreja que habla.

*

Un poema:
inauguración de una serie.

La hora y la neblina, 2005.

BITÁCORA POÉTICA

A Tomaz Salamun

A través del sortilegio de la forma
me he asomado a lo que
–más allá de la forma–
me llama a la totalidad de mí mismo.

A través del encantamiento de los nombres
me he acercado a eso que
–más allá de los nombres–
me quiere en absoluto silencio.

En realidad es muy claro,
muy sencillo:

La totalidad de mí mismo
en silencio;

La totalidad del silencio
en mí mismo.

La hora y la neblina, 2005.