Ana María Fagundo

Soledad al desnudo, de Aurora Bravo

Para la poeta canaria Ana María Fagundo (1938-2010), la poesía se concibe como un medio de indagación en el misterio del ser. Sus versos son una afirmación de la permanencia de la vida y la rotunda presencia y participación de la mujer en ella.

MI POESÍA

Es como si la rosa
pétalo a pétalo
fuera desnudando su fragante tersura
y se quedara limpia
e infinita en la soledad.
O cual si a jirones como gritos
de contenido silencio,
se me fuera desarropando lo más íntimo
en una dolorosa entrega.
Así es
ese yo inmensurable del poema
que me surca lo más hondo
que me cierne
me estremece y crucifica.

Brotes, 1965.

CASI UN POEMA

Acosar a la palabra no quiere decir poema
sino necesidad de que se remonte
toda el ansia en cumbre sobre la vida
y se diga un rotundo a la marcha
y vayamos haciendo camino
creyendo que lo hacemos desde dentro
para no morir,
para no dejarse vencer por el tiempo
que pone arrugas de horas a nuestra piel,
fragilidad a nuestros huesos y niebla de espera a la fatiga.

Por eso la palabra como única mariposa
en el interior de la camisa
y un calor más entre los pechos
para seguir sin que se note el frío;
porque hay frío en las rendijas
de las ventanas íntimas
y suena a dios ido entre los pliegues
de las faldas y el crujir de los zapatos
sobre el asfalto.

Aunque apretados en sazonado racimo
vamos todos por las aceras de la vida,
sentimos los espacios separándonos,
llenándonos de huecos los tibiores del contacto
y nadie sabe decir por qué el calor del otro
no le llega o le llega como un frío.

Sí, convocamos a la palabra a la cita de hoy,
a la de siempre,
para que ella intente decirnos algo
que llene los huecos de algún calor
que sepa a lumbre de permanencia

La convocamos por si pudiera llegar a ser
fuego confortador de poema.

Como quien no dice voz alguna al viento, 1984.