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Jugadores de cartas, de Paul Cézanne

El francés Arthur Rimbaud (1854-1891), poeta maldito y simbolista, fundamentó su poética en la alquimia del verbo, gracias a la cual el poeta se hace vidente, comprende lo ignoto y percibe el Absoluto.

MI BOHEMIA

(Fantasía)

Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!;
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete.
–Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas. Y mi posada era la Osa Mayor.
–Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Poesías, 1869-71. Traducción de Javier del Prado.

MA BOHÈME

Je m’en allais, les poings dans mes poches crevées;
Mon paletot soudain devenait idéal;
J’allais sous le ciel, Muse, et j’étais ton féal;
Oh! là là! que d’amours splendides j’ai rêvées!

Mon unique culotte avait un large trou.
Petit-Poucet rêveur, j’égrenais dans ma course
Des rimes. Mon auberge était à la Grande-Ourse.
Mes étoiles au ciel avaient un doux frou-frou

Et je les écoutais, assis au bord des routes,
Ces bons soirs de septembre où je sentais des gouttes
De rosée à mon front, comme un vin de vigueur;

Où, rimant au milieu des ombres fantastiques,
Comme des lyres, je tirais les élastiques
De mes souliers blessés, un pied près de mon coeur!

Poésies, 1869-71.