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Paisaje con gallega, de Serafín Avendaño

Figura principal del Rexurdimento de la literatura en gallego en el siglo XIX, Rosalía de Castro (1837-1885) destacó por su voz íntima y dolorida. Su obra, junto a la de Bécquer, es esencial para la comprensión de la poesía moderna española.

DIRÉIS DE ESTOS VERSOS, Y ES VERDAD…

Diréis de estos versos, y es verdad,
que tienen extraña, insólita armonía,
que en ellos las ideas brillan pálidas,
cual errantes chispas
que estallan por instantes,
que desaparecen rápidas,
que se semejan a la niebla incierta
que voltea en el fondo de las heredades
y al susurro monótono de los pinos
de la orillamar bravía.

Yo os diré tan sólo que mis cantares
así salen en confusión del alma mía,
como salen de las profundas robledas,
al comienzo del día,
rumor que no se sabe
si es rebullir de las brisas,
si son besos de las flores,
si agrestes, misteriosas armonías
que en este mundo triste
el camino del cielo buscan perdidas.

Hojas nuevas, 1880. Traducción de Benito Varela Jácome.

DIREDES DE ESTES VERSOS, I É VERDADE…

Diredes de estes versos, i é verdade,
que tén estrana insólita armonía,
que neles as ideas brilan pálidas
cal errantes muxicas
que estalan por istantes
que desaparecen xiña,
que se asomellan á parruma incerta
que voltexa no fondo das curtiñas,
i ao susurro monótono dos pinos
da beiramar bravía.

Diréivos tan só que os meus cantares
así sán en confuso da alma miña,
como sai das profundas carballeiras,
ó comenzar do día,
romor que que non se sabe
si é rebuldar das brisas,
si son beixos das frores,
si agrestes, misteriosas armonías
que neste mundo triste
o camiño do ceo buscan perdidas.

Follas novas, 1880.

LA PALABRA Y LA IDEA… HAY UN ABISMO…

La palabra y la idea… Hay un abismo
entre ambas cosas, orador sublime;
si es que supiste amar, di, cuando amaste:
¿no es verdad, no es verdad que enmudeciste?

Cuando has aborrecido, ¿no has guardado,
silencioso, la hiel de tus rencores
en lo más hondo y escondido y negro
que hallar puede en sí un hombre?

Un beso, una mirada,
suavísimo lenguaje de los cielos;
un puñal afilado, un golpe aleve,
expresivo lenguaje del infierno.

Mas la palabra en vano,
cuando el odio o el amor llenan la vida,
al convulsivo labio balbuciente
se agolpa y precipita.

¡Qué ha de decir! Desventurada y muda,
de tan hondos, tan íntimos secretos,
la lengua humana, torpe, no traduce
el velado misterio.

Palpita el corazón enfermo y triste,
languidece el espíritu: he aquí todo;
después se rompe el frágil
vaso y la esencia elévase a lo ignoto.

En las orillas del Sar, 1884.