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Alegoría del Teatro con Apolo, Talía y Melpómene, de Zacarías González Velázquez

El castellonense Gaspar María de Nava Álvarez, Conde de Noroña (1760-1815), anticipó el gusto romántico por lo oriental en sus Poesías asiáticas (traducciones). En su primera recopilación de poemas (1799), predomina, sin embargo, el estilo rococó.

DE MÍ MISMO

¡Cuántas veces he roto
aquellos mamotretos
en donde conservaba
mis mal forjados versos,
porque me figuraba
que en boca de un guerrero
disuenan las ternezas
fastidian los requiebros!
Pero entonces la Musa,
juntando con empeño
los trozos esparcidos
acá y allá en el suelo,
me decía enojada:
¿Quién te ha dicho que el pecho,
en donde yo resido,
es débil, sin aliento?
Díganlo por mí Ercilla,
Mendoza, Rebolledo,
Garcilaso y Cadalso,
honor de los modernos.
Los unos sus laureles
con mirto entretejieron
y los otros con sangre
sellaron sus trofeos.
Las almas apagadas,
los cuerpos como hielo
no sirven para Marte,
no son gratos a Venus,
ni en el Parnaso encuentran
el más humilde asiento
pues el Dios que allí manda
es todo luz y fuego.
Así toma la pluma,
continúa escribiendo,
que la trompa y la lira
saben sonar de acuerdo.
A su voz no resisto,
su mandato obedezco,
tomo la pluma y sólo
me inspira el pecho versos.