Eduardo Langagne

Casa de alegría, de Carlos Pellicer López

Eduardo Langagne (México, 1952) destaca entre los poetas de su generación por el concienzudo trabajo prosódico, aprendido en las formas clásicas, la vanguardia y la poesía contemporánea.

SEIS

y tú pensando que duerme el sustantivo
porque tropieza tu mirada en el poema
y lo observas escrito en el papel
y es más inofensivo que un alacrán sin cola
y no se ve la espuma que rabia por la boca
y lo arrinconas
en el sitio de las cosas desgastadas

entonces no puedes entender
si el sustantivo es hipócrita
o te faltó coraje para hacerlo vomitar
o si te mira con los ojos de animal desconocido
que te va carcomiendo poco a poco
o si ya te ha matado y tú aún no percibes
el olor desgarrado de tu entraña

«Números», en Donde habita el cangrejo, 1980.

SIETE

las palabras no siempre llevan música
el poema puede nacer a deshoras
y chirriar como un rostro entre las llamas
–cuando mis manos te acarician
reproduce metáforas–
puede tener dientes firmes
y volverse salvaje
cuando un hombre una mujer se arrancan el pellejo
para juntar sus cuerpos más desnudos

«Números», en Donde habita el cangrejo, 1980.