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Sin título, de Ramiro Llona

El centro temático de la poesía de Washington Delgado (Perú, 1927-2003) es, en palabras de Javier Sologuren, “el destino humano en su condición social, dentro de una patria y un mundo que se desgarran en incesante conflicto”.

LOS AMORES HUMILDES

Yo no canto la rosa,
canto otra cosa.

La belleza menuda
de un parquecillo
que buscan los amantes
y aman los niños.

El sol y la alegría
que se pasean
con cada caminante
por la arboleda.

Las piedras verdinosas,
la fuente quieta
(un tiempo fue de agua
hoy es de hierba).

Yo no canto la rosa,
en mi parque pequeño
canto otra cosa.

Parque, 1965.

LOS POETAS

Disecan flores en sus gabinetes
o cuentan pelos
o enumeran los nombres de mujeres
que amaron o quisieron amar
o hubieran amado de haberlo querido.

Se asoman a sus ventanas,
contemplan el mundo y se sonríen
porque la soledad es confortable
o lloran porque es melancólica
o maldicen porque si no
¿qué sentido tendrían sus vidas?

A menudo se emborrachan
con tabaco y aguardiente
y placeres sexuales y otros placeres
igualmente nerviosos
o simplemente
con el aire de la primavera,
pero si alguien los pincha
revientan miserablemente
y entonces su melancolía
es incurable.

A veces abren sus puertas,
salen a la calle, conversan con sus vecinos,
comprenden algunas verdades,
sufren y esperan
como todo el mundo,
y escriben unas líneas,
un libro o muchos libros
que el mundo recuerda
días, meses, años
o siglos.

Destierro por vida, 1969.