Erri De Luca

Erri De Luca (Nápoles, 1950) empieza a publicar su poesía en 2002, cuando ya es un reputado novelista. Sus versos se sitúan siempre al lado de los perseguidos; expresan su confianza en la capacidad del lenguaje poético para vencer el olvido y la indiferencia, para transformar en canto el dolor humano.

CONSEJO

Haz como el lanzador de cuchillos, que tira alrededor del cuerpo.
Escribe sobre el amor sin nombrarlo, la precisión está en evitarlo.
Distráete del vocabulario solemne, ya hinchado,
apunta al borde, costea,
el lanzador de cuchillos acierta desde lejos,
el error es alcanzar el blanco, la virtud es fallarlo.

El huésped empedernido, 2008. Traducción de Fernando Valverde.

CONSIGLIO

Fai come il lanciatore di coltelli, che tira intorno al corpo.
Scrivi di amore senza nominarlo, la precisione sta nell’evitare.
Distràiti dal vocabolo solenne, già abbuffato,
punta al bordo, costeggia,
il lanciatore di coltelli tocca da lontano,
l’errore è di raggiungere il bersaglio, la grazia è di mancarlo.

L’ospite incallito, 2008.

LEYENDAS

Las tres carabelas eran dos,
la Santa María era de la categoría llamada «carraca».
Sancho Panza no era un gordinflón,
sufría de apetito desmesurado, antiguo,
pero era un retaco, no el doble.
José era un muchacho cuando se casó con María,
ningún evangelio dice que fuera un anciano.
Y Sansón no es el atleta ingenuo
que habla de más con Delila y se deja afeitar:
aquellos dos se amaron más que Romeo y Julieta.
El tiempo no es ceniza de lava
que recubre Pompeya y la custodia.
El tiempo es un saboteador.
Es por eso que restauro leyendas.

Rarezas de la Providencia, 2014. Traducción de Fernando Valverde.

LEGGENDE

Le tre caravelle erano due,
la Santa Maria era della categoria detta «caracca».
Sancho Panza non era un grassone,
soffriva di appetito smisurato, antico,
ma era tozzo, non doppio.
Giuseppe era un ragazzo quando sposò Maria,
nessun vangelo scrive ch’era anziano.
E Sansone non è l’ingenuo atleta
che straparla con Delilà e si fa depilare:
quei due si sono amati piú di Romeo e Giulietta.
Il tempo non è cenere di lava
che ricopre Pompei e la custodisce,
il tempo è un guastatore.
Allora restauro leggende.

Bizzarrie della Provvidenza, 2014.