Francisco Villaespesa

Paseo místico, de Santiago Rusiñol

El almeriense Francisco Villaespesa (1877-1936) fue uno de los más fervientes seguidores del poeta Rubén Darío en España. En sus versos cultivó los temas y las formas del decadentismo y del modernismo exteriorista.

OFERTORIO

En esas horas íntimas de gran recogimiento,
cuando escuchamos hasta girar agonizante,
en torno de la lámpara que alumbra vacilante,
como una mariposa, un vago pensamiento.

Cuando en la mano helada de una tristeza inmensa
el corazón sentimos temblar, aprisionado,
como un latir medroso de pájaro asustado
y el alma está en la pluma, sobre el papel suspensa.

Cuando en el gran silencio nocturno se percibe
el hálito más tenue, el son más fugitivo,
y se funden en uno los cien ecos dispersos.

Alguien dice a mi oído, con voz muy baja: –¡Escribe!…
Y yo entonces, llorando y sin saberlo, escribo
esas cosas tristes que algunos llaman versos.

Rapsodias, 1899-1900.