Fina García Marruz

Cuatro mujeres en azul, fondo naranja, de Cundo Bermúdez

La poesía de la cubana Fina García Marruz (1923), miembro destacado del grupo Orígenes, se centra en tres temas fundamentales: lo cubano, la memoria y la religiosidad católica. Su poesía es una indagación en los valores culturales y éticos universales.

SI MIS POEMAS…

Si mis poemas todos se perdiesen
la pequeña verdad que en ellos brilla
permanecería igual en alguna piedra gris
junto al agua, o en una verde yerba.

Si los poemas todos se perdiesen
el fuego seguiría nombrándolos sin fin
limpios de toda escoria, y la eterna poesía
volvería bramando, otra vez, con las albas.

Visitaciones, 1970.

SITIO

¡Generosa poesía! Nos acoges
con qué oído, qué atención interminable!
Nuestra pequeñez juega en tu pecho
y sólo allí somos importantes.

Cada paso, cada eco, cada pena,
cada sucedido que sólo retumba en nuestro pecho,
te encuentra presta, vacía, allí esperándonos,
oyéndonos allí (¿en dónde?), alta, oyéndonos.

Es como un paraje de aguas al que bajáramos rápidos,
allí el silencio, allí el sonido eterno de las aguas
cayendo entre las piedras, a alturas desiguales,
allí lo que no cesa, cuando ya hemos partido.

Visitaciones, 1970.

PARA OTROS OJOS

Poesía ¿tú qué sabes de nosotros?
Poema de la infancia ¿qué andas tú contando?
A veces es el mago pobre el que saca del sombrero
un parque suntuoso, otras un testigo
que no estuvo en la fiesta el que se coge
toda la conversación.
La vida escapa, huraña.
El ser escapa, huraño.
Todo roto e intacto
como el divino mar.
Todo lo ofrecido es nada.
Todo lo ofrecido son mis tesoros.
No tengo más. Tengo más.
Se huye, avergonzado, de las palabras
que ofrecieron un falso rostro.
Sin duda cuando miento
digo también la verdad.
Algo queda, nada queda, queda todo.
Lector, crítico, amigo,
no estés demasiado seguro.

¿Quién te dijo que podía ofrecer,
o que pudo tocar, la Vida,
que es uno de Tus Nombres?

Visitaciones, 1970.

QUIERO ESCRIBIR CON EL SILENCIO VIVO

Quiero escribir con el silencio vivo.
Quiero decir lo que la mano dice.
Porque tú lees mejor el texto vivo
y el alma, en su guerrear callado, escribe.

A veces la ola blanca da en la roca
de espumeantes cavernas y sus fauces
orla con su jirón que hace y deshace
letras que tú descifras. Que la boca

calle y entre a lo blanco en la esforzada
faena que se pierde. La luz poca,
mi alejarme de ti de cada día,

pausas son del sentido, inacabadas
imágenes de mí. La línea tosca
salta y completa tú la melodía.

Visitaciones, 1970.

VIEJAS AMISTADES

Poesía, abro la mano. Estás generosa hoy. ¡Qué menesterosa me has visto a tus puertas, sin que ningún rocío tuyo me cubriese los pies helados! ¿No ves que sin ti me muero de pena? Poesía, conozco tu sabor. Eres huraña. No gustas que te miren mucho. Si quiero tocarte, escapas. Llegas, cuando quieres y, sin causa, te vas. Y así como un amante no confundiría entre mil otros semejantes, los pasos de su amada que se acerca, te conozco cuando vienes, y sé cuando te vas. Tus costumbres, como de paloma. Sé el lugar solitario donde moras y donde musitas todas las cosas que hemos olvidado. No siempre acerté a serte fiel, pero mis entrañas únicamente saben del imponente ímpetu con que tus aguas una vez llenaron las cavernas húmedas de mi roca desierta.

Habana del centro, 1997.

LA POBRE, ENCANTADORA POESÍA

Tiempos modernos

Simpatizando
con los oros gastados de la tarde,
después del ruido de la fábrica,
del ring voceante,
de la extraña persecución interminable al pétalo,
lo desvalido dona su animosa
fortaleza, con brío de mostrar
la tonadita breve del fondo
de todo, las pocas cosas verdaderas,
playa oleante que se aquieta
en unos ojos que miran de pronto con amor,
bordeando, un poco más allá del consuelo,
la dicha que se creía perdida
(puede ser al doblar de una esquina,
junto al descampado de los trastos
inútiles), secando las lágrimas
del desconsuelo, sonriendo,
vuelve, como el reencuentro
detrás de la pérdida, una y otra vez,
entrecortada, vehemente, audaz, tan tímida,
qué invencible,
la pobre, encantadora melodía.