Ramón María del Valle-Inclán

Bacante, de Joaquín Sorolla

El gallego Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) muestra en sus versos la influencia de la moda rubendariana, así como cierto regusto expresionista.

ROSA DE MELANCOLÍA

Era yo otro tiempo un pastor de estrellas,
y la vida, como luminoso canto.
Un símbolo eran las cosas más bellas
para mí: la rosa, la niña, el acanto.

Y era la armoniosa voz del mundo,
una onda azul que rompe en la playa de oro,
cantando el oculto poder de la luna
sobre los destinos del humano coro.

Me daba Epicuro sus ánforas llenas,
un fauno me daba su agreste alegría,
un pastor de Arcadia, miel de sus colmenas.

Pero hacia el ensueño navegando un día,
escuché lejano canto de sirenas
y enfermó mi alma de Melancolía.

El pasajero, 1920.

ROSA MÉTRICA

¡Número Celeste! ¡Geometría Dorada!
¡Verso Pitagórico! ¡Clave de Cristal!
¡Canto de Divina boca en llamarada!
¡Verso del Ardiente Pentáculo Astral!

Las pomas del seno Diana Cinegética
timbra con tu ardiente alusión carnal,
divina promesa que enciende la estética
del fauno, rugiente de furia nupcial.

Con feliz congoja, con mítico insulto
panida, arrebatas mi sangre en tumulto,
áurea solfa del Dorado Facistol.

Rosa Alejandrina, tu sentido oculto
promueve los ritmos heroicos del culto
apolíneo. ¡Rosa Métrica del Sol!

El pasajero, 1920.