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No nos dejaremos arrebatar la paz, de Rafael Alberti

El tema principal de la poesía del gaditano Rafael Alberti (1902-1999) es la nostalgia: de su patria y su bahía de Cádiz, de la fe y la inocencia perdidas y de un orden social más justo. Formalmente, destaca por la musicalidad y el virtuosismo para el verso y por el uso de imágenes plásticas.

SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA…

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Marinero en tierra, 1924.

DE AYER PARA HOY

Después de este desorden impuesto, de esta prisa,
de esta urgente gramática necesaria en que vivo,
vuelva a mí toda virgen la palabra precisa,
virgen el verbo exacto con el justo adjetivo.
Que cuando califique de verde al monte, al prado,
repitiéndole al cielo su azul como a la mar,
mi corazón se sienta recién inaugurado
y mi lengua el inédito asombro de crear.

Entre el clavel y la espada, 1940.

ARIÓN

4

Cantan en mí, maestro mar, metiéndose
por los largos canales de mis huesos,
olas tuyas que son olas maestras,
vueltas a ti otra vez en un unido,
mezclado y sólo mar de mi garganta:
Gil Vicente, Machado, Garcilaso,
Baudelaire, Juan Ramón, Rubén Darío,
Pedro Espinosa, Góngora… y las fuentes
que dan voz a las plazas de mi pueblo.

Pleamar, 1944.

RETORNOS DE LA INVARIABLE POESÍA

¡Oh poesía hermosa, fuerte y dulce,
mi solo mar al fin, que siempre vuelve!
¿Cómo vas a dejarme, cómo un día
pude, ciego, pensar en tu abandono?

Tú eres lo que me queda, lo que tuve,
desde que abrí a la luz, sin comprenderlo.
Fiel en la dicha, fiel en la desgracia,
de tu mano en la paz,
y en el estruendo triste
de la sangre y la guerra, de tu mano.

Yo dormía en las hojas, yo jugaba
por las arenas verdes de los ríos,
subiendo a las veletas de las torres
y a la nevada luna mis trineos.
Y eran tus alas invisibles, era
su soplo grácil quien me conducía.

¿Quién tocó con sus ojos los colores,
quién a las líneas contagió su aire,
y quién, cuando el amor, puso en su flecha
un murmullo de fuentes y palomas?

Luego, el horror, la vida en el espanto,
la juventud ardiendo en sacrificio.
¿Qué sin ti el héroe, qué su pobre muerte
sin el súbito halo de relámpagos
con que tú lo coronas e iluminas?

¡Oh hermana de verdad, oh compañera,
conmigo, desterrada,
conmigo perseguido;
en la vacilación, firme, segura,
en la firmeza, animadora, alegre,
buena en el odio necesario, buena
y hasta feliz en la melancolía!
¿Qué no voy a esperar de ti en lo que me falte
de júbilo o de tormento? ¿Qué no voy
a recibir de ti, di, que no sea
sino para salvarme, alzarme, conferirme?
Me matarán quizás y tú serás mi vida,
viviré más que nunca y no serás mi muerte.
Porque por ti yo he sido, yo soy música,
ritmo veloz, cadencia lenta, brisa
de los juncos, vocablo de la mar, estribillo
de las simples cigarras populares.
Porque por ti soy tú y seré por ti solo
lo que fuiste y serás para siempre en el tiempo.

Retornos de lo vivo lejano, 1948-1952.

POÉTICA DE JUAN PANADERO

1

Digo con Juan de Mairena:
«Prefiero la rima pobre»,
esa que casi no suena.

2

En lo que vengo a cantar,
de diez palabras a veces
sobran más de la mitad.

3

Hago mis economías.
Pero mis pocas palabras,
aunque de todos, son mías.

4

Mas porque soy panadero,
no digo como los tontos:
«que hay que hablar en tonto al pueblo».

5

Canto, si quiero cantar,
sencillamente, y si quiero
lloro sin dificultad.

6

Mi canto, si se propone,
puede hacer del agua clara
un mar de complicaciones.

7

Yo soy como la saeta,
que antes de haberlo pensado
ya está clavada en la meta.

8

Flechero de la mañana,
hijo del aire, disparo
que siempre da en la diana.

9

Si no hubiera tantos males,
yo de mis coplas haría
torre de pavos reales.

10

Pero a aquél lo están matando,
a éste lo están consumiendo
y a otro lo están enterrando.

11

Por eso es hoy mi cantar
canto de pocas palabras
y algunas están de más.

Coplas de Juan Panadero, 1953.

BALADA PARA LOS POETAS ANDALUCES DE HOY

¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde los hombres?
Con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres?
Con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan parece que están solos.
Miran, y cuando miran parece que están solos.
Sienten, y cuando sienten parece que están solos.

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?
¿Tantas cosas han muerto que no hay más que el poeta?

Cantad alto. Oiréis que oyen otros oídos.
Mirad alto. Veréis que miran otros ojos.
Latid alto. Sabréis que palpita otra sangre.

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo
encerrado. Su canto asciende a más profundo
cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.

Ora marítima, 1953.

CANCIÓN 37

Creemos el hombre nuevo
cantando.

El hombre nuevo de España
cantando.

El hombre nuevo del mundo
cantando.

Canto esta noche de estrellas
en que estoy solo, desterrado.

Pero en la tierra no hay nadie
que esté solo si está cantando.

Al árbol lo acompañan las hojas,
y si está seco ya no es árbol.

Al pájaro, el viento, las nubes,
y si está mudo ya no es pájaro.

Al mar lo acompañan las olas
y su canto alegre los barcos.

Al fuego, la llama, las chispas
y hasta las sombras cuando es alto.

Nada hay solitario en la tierra.
Creemos el hombre nuevo cantando.

Baladas y canciones del Paraná, 1954.

CANCIÓN 51

En un verso de ocho sílabas
¿qué no cabrá,
si es una y tan sólo en ella
cabe el mar?

Ocho sílabas son muchas
para cantar.
Me basta una que tenga
por dentro el mar.

Baladas y canciones del Paraná, 1954.