Francisca Aguirre

Mujeres en diálogo, de Antonio López García

Francisca Aguirre (Alicante, 1930) contribuyó, con el resto de los poetas de la generación del 50, a superar los límites de la poesía social, mediante la recuperación de la experiencia personal y los acontecimientos de la vida cotidiana. El reflejo de inquietudes existenciales, la variedad de registros y la cuidada musicalidad caracterizan su poesía.

OFICIO DE TINIEBLAS

A Félix

Este oficio, Dios mío, tan precario
de ir conjuntando la mirada y el verbo,
este oficio tan de tanteo, tan de sombras
que persiguen la luz como un ahogado,
este oficio de vísceras que ignoran
y sin embargo sienten,
esta revolución de trogloditas
en busca de la unidad tribal,
Dios mío, qué osadía tan irremediable,
qué desatino necesario
éste de transmitir la vida boca a boca,
de defender al árbol como a un hombre
y defender al hombre como a un planeta,
como a un astro del que depende
el equilibrio de la constelación,

Señor,
y defenderlo con onomatopeyas,

con sílabas, palabras.
Palabras nada más, ayes, quejidos.
Qué oficio, hermanos míos, qué tarea.
Qué oficio tan humilde y ambicioso,
qué meta inalcanzable,
qué hermoso oficio
para dejarse en él la vida entera.

Los trescientos escalones, 1977.