Archivo de la categoría: VII) Posguerra

Poéticas – Literatura española – Posguerra

Ángel González

Reprimenda, fotografía anónima

La poesía de Ángel González (Oviedo, 1925-2008), realista y narrativa, pesimista o nostálgica, supuso la superación, mediante el escepticismo y la ironía, de la poesía social de los años 50. Sin embargo, nunca abandonó la voluntad de testimonio histórico ni eludió temas como la soledad del hombre en el áspero mundo.

ME FALTA UNA PALABRA, UNA PALABRA…

Me falta una palabra, una palabra
sólo.
Un niño pide pan; yo pido menos.
Una palabra dadme, una sencilla
palabra que haga juego
con…
Qué torpes
mujeres sucias me interrumpen
con su lento
llorar…

Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.
Cruza más gente rota, llegan miles
de muertos.

La necesito: ¿No veis
que sufro?
Casi la tenía ya y vino ese hombre
ceniciento.

Ahora…
¡Una vez más!
Así no puedo.

Áspero mundo, 1956.

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Ángela Figuera Aymerich

Bautizo, de Isaac Díaz Pardo

Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902-1984) fue una de las voces más destacadas de la poesía social en la posguerra, esa poesía que en palabras de la autora “grita con el dolor de todos y denuncia con la rabia de todos”. La reivindicación del papel social y cultural de la mujer es otro de los ejes de su obra.

EL FRUTO REDONDO

Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda.
Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire.
Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces,
un sonido sin nadie…

Pero mis versos nacen redondos como frutos,
envueltos en la pulpa caliente de mi carne.

Mujer de barro, 1948.

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Carlos Álvarez

El prisionero, de Juan Genovés

El gaditano Carlos Álvarez (1933) es el más fiel continuador de los postulados de la poesía social en la generación del 50: realismo, tono combativo, intencionalidad crítica, concepción de la poesía como instrumento para cambiar la realidad…

QUISIERA UN VERSO MANCHADO…

Quisiera un verso manchado
por la cal y por la grasa:
verso de andamio y de forja
para el son de tu guitarra.

Quisiera un verso caliente
para el frío de tu casa:
verso crecido en la tierra
como crece la mañana.

Quisiera estar en tu copla
cuando el vino te acompaña,
y repartirme en tus vasos
que alimentan tu esperanza.

…Y quisiera estar contigo
cuando el hambre te traspasa,
y hacerte un pan amasado
con sudor y con palabras.

Tiempo de siega, 1960.

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