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Gaspar Melchor de Jovellanos

Alegoría de las Bellas Artes, de Manuel Bayeu

El gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) es la figura más importante de la Ilustración española. En su epístola A sus amigos de Salamanca invita a éstos al cultivo de una poesía comprometida con la ideología ilustrada.

JOVINO A SUS AMIGOS DE SALAMANCA

Est quodam prodire tenus, si non datur ultra.

(Horacio, Epis. I, lib. I, v. 32).

A vosotros, oh ingenios peregrinos,
que allá, del Tormes en la verde orilla,
destinados de Apolo, honráis la cuna
de las hispáneas musas renacientes;
a ti, oh dulce Batilo, y a vosotros,
sabio Delio y Liseno, digna gloria
y ornamento del pueblo salmantino;
desde la playa del ecuóreo Betis
Jovino el gijonense os apetece
muy colmada salud; aquel Jovino
cuyo nombre, hasta ahora retirado
de la común noticia, ya resuena
por las altas esferas, difundido
en himnos de alabanza bien sonantes,
merced de vuestros cánticos divinos
y vuestra lira al sonoroso acento;
salud os apetece en esta carta,
que la tierna amistad y la más pura
gratitud desde el fondo de su pecho
con íntima expresión le van dictando;
que pues le niega el hado el dulce gozo
de estrechar con sus brazos vuestros pechos,
de urbanidad y suave amor henchidos,
podrá al menos grabar en estas letras
la dulce sensación que en su alma imprime
del vuestro amor la tierna remembranza.
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Jorge Luis Borges

Ajedrez, de Norah Borges

La inquietud metafísica, la mezcla de lo lírico y lo narrativo, el tono coloquial y el léxico preciso, son característicos de la poesía del argentino Jorge Luis Borges (1899-1986).

EL SUR

Desde uno de tus patios haber mirado
las antiguas estrellas,
desde el banco de sombra haber mirado
esas luces dispersas
que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar
ni a ordenar en constelaciones,
haber sentido el círculo del agua
en el secreto aljibe,
el olor del jazmín y la madreselva,
el silencio del pájaro dormido,
el arco del zaguán, la humedad
–esas cosas, acaso, son el poema.

Fervor de Buenos Aires, 1923.

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Rabindranath Tagore

La mujer, el hombre, la serpiente, de John Liston Byam Shaw

Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) pretendió crear una poesía basada en el ritmo, la imagen y la sabiduría. En su obra poética y de pensamiento, persigue el entendimiento entre la cultura occidental y la oriental. Recibió el Nobel de Literatura en 1913.

MI CANCIÓN, SIN EL ORGULLO DE SU TRAJE…

Mi canción, sin el orgullo de su traje, se ha quitado sus galas para ti. Porque ellas estorbarían nuestra unión, y su campanilleo ahogaría nuestros suspiros.

Mi vanidad de poeta muere de vergüenza ante ti, Señor, poeta mío. Aquí me tienes sentado a tus pies. Déjame sólo hacer recta mi vida y sencilla, como una flauta de caña, para que tú la llenes de música.

Gitanjali (Ofrenda lírica), 1910. Traducción de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez.

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Miguel d’Ors

Parque de Rosalía, Santiago, de Modesto Trigo

La poesía de Miguel d’Ors (Santiago de Compostela, 1946) destaca por su claridad y cuidado compositivo, los asuntos cotidianos y el tono íntimo y sentimental.

ES DOLOROSO ESTAR TRAS EL POEMA…

Es doloroso estar tras el poema,
viendo el verso por dentro,
estar en el reverso del prodigio
igual que el tejedor al otro lado
de su tapiz o como el farero en su torre
o el hombre del guiñol entre sus hilos.

Es doloroso sostener la magia
justo por lo que tiene
de mecanismo y de monotonía
y no poder estar entre esas gentes
cuyo rumor me llega como a través de un muro.

7-II-74

Ciego en Granada, 1975.

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Nicanor Parra

Artefacto visual, de Nicanor Parra

La poesía del chileno Nicanor Parra (1914), deliberadamente coloquial, es un ataque provocativo a las instituciones, tradiciones e ideologías políticas, religiosas y estéticas del siglo XX.

ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
«¡Las risas de este libro son falsas!», argumentarán mis detractores
«Sus lágrimas, ¡artificiales!»
«En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza»
«Se patalea como un niño de pecho»
«El autor se da a entender a estornudos»
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.

«¿A qué molestar al público entonces?», se preguntarán los amigos lectores:
«Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!»
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

Poemas y antipoemas, 1954.

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