Todas las entradas de: editor

Sir Philip Sidney

La princesa Isabel, de Robert Peake

El poeta isabelino Sir Philip Sidney (1554-1586) renovó la lengua poética inglesa, limpiándola de arcaísmos y latinismos y huyendo de toda afectación. En sus poemas amorosos, narra las trampas del amor, la lucha entre el deseo y la virtud o la razón y la pasión, la aparición del engaño, y con el engaño, del dolor.

DE VERAS AMANDO, Y ANSIANDO MOSTRAR MI AMOR EN VERSO…

De veras amando, y ansiando mostrar mi amor en verso
para que Ella, mi amada, obtuviera placer de mi dolor,
y que el placer la llevara a leer, la lectura la hiciera conocer,
el conocimiento provocara su pena, y la pena obtuviera su gracia,
busqué palabras aptas para pintar la negrísima faz del dolor,
estudiando refinadas artes con que recrear sus pensamientos,
a menudo pasando hojas ajenas, por ver si de allí fluía
una lluvia fresca y fructífera sobre mi mente por el sol abrasada.
Mas se resistían las palabras, necesitadas del Ingenio,
el Ingenio, hijo de Natura, huía de los golpes de su madrastra Estudio,
y los pies ajenos aún eran en mi camino extraños.
Así, preñado de oratoria, e incapaz en el alumbramiento,
mordiendo mi pluma holgazana, golpeándome de rabia,
“Necio”, me dijo mi Musa, “mira en tu corazón y escribe”.

Astrophil y Stella, 1581. Traducción de Sonia Hernández.

Seguir leyendo Sir Philip Sidney

César Young Núñez

Fin de siglo, de Julio Zachrisson

La poesía de César Young Núñez (Panamá, 1934) muestra cierta dependencia de la antipoesía de Parra (parodia, lenguaje conversacional…), pero su humor es menos amargo.

A SOLICITUD DE PARTE INTERESADA

Con la mano en el pecho de mi libro,
certifico que estos versos espantosos,
no fueron escritos por mi mano.
Ustedes me preguntarán quién pudo ser.
La verdad sea dicha sin tapujos!
Fue mi pluma Sheaffer!

Verán ustedes mis carísimos lectores.
Hice un trato con mi buena amiga la Poesía:
dos cajetillas de cigarrillos por poema,
y una caja de ecuanil para los nervios.
Menudo lío que me metí con este trato.
A cada rato me llamaba la pluma por teléfono
preguntándome el significado de un vocablo.

A los que hagan el esfuerzo de leerlos,
sin comerse los puntos y las comas,
(No confundir con un restorán el libro)
desde la primera hasta la última palabra
yo les doy las buenas noches,
mi poesía es una droga de dormir.

Antes de terminar les pido,
ceñirse estrictamente a la receta.
No tengo ganas
de asistir a un entierro.

Poemas de rutina, 1967.

Seguir leyendo César Young Núñez

Safo

Detalle del sepulcro de una niña, del periodo clásico

Pese a lo fragmentario de su obra, se aprecia una gracia y sensibilidad prodigiosas en los versos de la griega Safo de Mitilene (Lesbos, siglo VII a.C.), que tratan sobre la nostalgia y los deseos.

NO ES LÍCITO…

No es lícito que haya canto de duelo en la casa
de quienes sirven a las Musas… No nos atañe eso.

Fragmento 109 D. Traducción de Carlos García Gual.

VAMOS, DIVINA LIRA…

Vamos, divina lira, hazte parlera para mí.

Fragmento 103 D. Traducción de Carlos García Gual.

Jorge Guillén

Mujer leyendo, de Francisco Bores

La lírica del vallisoletano Jorge Guillén (1893-1984) es paradigma de la “poesía pura” o “intelectual”, a pesar del entusiasmo vital de sus versos.  Su lenguaje, muy elaborado, destaca por la densidad conceptual.

TENTATIVA DE COLABORACIÓN

Sobre el silencio nocturno
Se levantan, se suceden
Frases. Las impulsa un ritmo:
Claro desfile de versos
Que sin romper el negror
De la noche a mí me alumbran.
Se funden cadencia y luz:
Palabra hacia poesía,
Que se cumple acaso en ti,
en tu instante de poeta,
Mi lector.

Homenaje, 1967.

Seguir leyendo Jorge Guillén

Hernando de Acuña

Dánae y la lluvia de oro, de Tiziano

El vallisoletano Hernando de Acuña (1518-1580), militar y poeta, es autor del famoso endecasílabo “un Monarca, un Imperio y una Espada”, que sintetiza el ideal político de la España renacentista. Escribió poemas a la moda petrarquista, siguiendo el modelo de Garcilaso, al que no dudó, sin embargo, en parodiar en una canción.

HUIR PROCURO EL ENCARECIMIENTO…

SONETO I

Huir procuro el encarecimiento,
no quiero que en mis versos haya engaño,
sino que muestren mi dolor tamaño
cual le siente en efeto el sentimiento.

Que mostrándole tal cual yo le siento
será tan nuevo al mundo y tan extraño,
que la memoria sola de mi daño
a muchos pondrá aviso y escarmiento.

Así, leyendo o siéndoles contadas
mis pasiones, podrán luego apartarse
de seguir el error de mis pisadas

y a más seguro puerto enderezarse,
do puedan con sus naves despalmadas
en la tormenta deste mar salvarse.

Varias poesías, 1591, póstumo.

Seguir leyendo Hernando de Acuña