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Rabindranath Tagore

La mujer, el hombre, la serpiente, de John Liston Byam Shaw

Rabindranath Tagore (India, 1861-1941) pretendió crear una poesía basada en el ritmo, la imagen y la sabiduría. En su obra poética y de pensamiento, persigue el entendimiento entre la cultura occidental y la oriental. Recibió el Nobel de Literatura en 1913.

MI CANCIÓN, SIN EL ORGULLO DE SU TRAJE…

Mi canción, sin el orgullo de su traje, se ha quitado sus galas para ti. Porque ellas estorbarían nuestra unión, y su campanilleo ahogaría nuestros suspiros.

Mi vanidad de poeta muere de vergüenza ante ti, Señor, poeta mío. Aquí me tienes sentado a tus pies. Déjame sólo hacer recta mi vida y sencilla, como una flauta de caña, para que tú la llenes de música.

Gitanjali (Ofrenda lírica), 1910. Traducción de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez.

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Miguel d’Ors

Parque de Rosalía, Santiago, de Modesto Trigo

La poesía de Miguel d’Ors (Santiago de Compostela, 1946) destaca por su claridad y cuidado compositivo, los asuntos cotidianos y el tono íntimo y sentimental.

ES DOLOROSO ESTAR TRAS EL POEMA…

Es doloroso estar tras el poema,
viendo el verso por dentro,
estar en el reverso del prodigio
igual que el tejedor al otro lado
de su tapiz o como el farero en su torre
o el hombre del guiñol entre sus hilos.

Es doloroso sostener la magia
justo por lo que tiene
de mecanismo y de monotonía
y no poder estar entre esas gentes
cuyo rumor me llega como a través de un muro.

7-II-74

Ciego en Granada, 1975.

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Nicanor Parra

Artefacto visual, de Nicanor Parra

La poesía del chileno Nicanor Parra (1914), deliberadamente coloquial, es un ataque provocativo a las instituciones, tradiciones e ideologías políticas, religiosas y estéticas del siglo XX.

ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
«¡Las risas de este libro son falsas!», argumentarán mis detractores
«Sus lágrimas, ¡artificiales!»
«En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza»
«Se patalea como un niño de pecho»
«El autor se da a entender a estornudos»
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.

«¿A qué molestar al público entonces?», se preguntarán los amigos lectores:
«Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!»
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

Poemas y antipoemas, 1954.

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Francesco Petrarca

francescopetrarca

El poeta de mayor influencia en la lírica occidental amorosa es el italiano Francesco Petrarca (1304-1374). El Canzoniere, dedicado a Laura, destaca por su belleza y el profundo análisis de los sentimientos amorosos.

YO ESTOY CANSADO YA DE PENSAR CÓMO…

Yo estoy cansado ya de pensar cómo
de vos no se cansó mi pensamiento,
y cómo no he dejado aún la vida
por huir de suspiros tan pesados;

cómo de hablar del rostro y los cabellos
y los ojos, que siempre estoy cantando,
no fallaron la lengua y el sonido
noche y día diciendo vuestro nombre;

y que mis pies no sientan el cansancio
de seguir vuestra huella en todo sitio
perdiendo inútilmente tantos pasos;

de ello viene la tinta, y los papeles
que de vos lleno y si fallase en esto,
culpa es de Amor, y no defecto de arte.

Cancionero, LXXIV. Traducción de Jacobo Cortines.

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