Olav Håkonson Hauge

Cumbre, de Odd Nerdrum

La poesía de Olav Håkonson Hauge (1908-1994) recorre las distintas tendencias de la lírica noruega del siglo XX: sus primeros poemas, de corte romántico, reproducen los esquemas métricos y formales de la poesía tradicional; posteriormente, se orienta hacia el modernismo y el verso libre. En sus libros de madurez, sustituye el simbolismo por un realismo de lo cotidiano lleno de sabiduría estoica.

CABAÑAS DE RAMAS Y GRUTAS DE NIEVE

Estos poemas
no tienen nada especial, son sólo
unas cuantas palabras, unidas
al azar.
Pienso
sin embargo
que es divertido
hacerlos, entonces
se tiene algo como una casa
un instante.
Recuerdo las cabañas de ramas
que construíamos
cuando éramos niños:
entrar a gatas, sentarnos
a escuchar la lluvia,
saber que estábamos solos en plena naturaleza,
sentir las gotas en la nariz
y en el pelo–
O las cuevas de nieve en Navidad,
entrar a gatas y
cerrar tras de sí con una arpillera,
encender una vela, estar allí
en las noches frías.

Pregunta al viento, 1971. Traducción de Francisco J. Uriz.

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Bonifacio Byrne

La gitana tropical, de Víctor Manuel

Bonifacio Byrne (Cuba, 1861-1936) debe su fama a sus poemas patrióticos, en los que rinde homenaje a los héroes de la independencia cubana y a su bandera: “hacerla flotar en mis versos” se propuso. Formalmente, se adscribe al modernismo: en el poema “Analogías” desarrolla la poética simbolista de las correspondencias.

ANALOGÍAS

Existe un misterioso sacramento
entre la mano, el bálsamo y la herida,
entre el lúgubre adiós de la partida
y las secretas ráfagas del viento.

Hay un lazo entre el sol y el firmamento;
e igual excelsitud, indefinida,
entre el ave, en el aire suspendida,
y el acto de nacer el pensamiento.

Hay un nexo entre el ósculo y el trino,
entre la copa, el labio y la fragancia
que se desprende de un licor divino.

Y hay una milagrosa consonancia
entre el árbol y el surco del camino
y el mensaje de amor y la distancia.

Lira y bandera, 1901.

Juan López-Carrillo

Sin título, de Nuria Armengol

La poesía del tarraconense Juan López-Carrillo (1960) recurre al humor, al distanciamiento irónico, para retratar una cotidianeidad hecha de soledades y pequeñas derrotas.

VIDA INSALUBRE

No me extraña nada
que en el comedio de la vida
parezcas mucho mayor.
Creyéndote el papel de artista
y su agotadora capacidad de vivir,
no ves que lo que te falta
son horas de descanso,
deportes, vacaciones, fibra,
sosiego, vitaminas, dormir.
Todo lo que aviva el cuerpo,
pero deja arrugado al poeta,
una existencia sana y tranquila
y una dieta natural y equilibrada.

Los años vencidos, 1997.

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Juan Ramón Jiménez

Boceto de venturosa paz – La familia del marinero, de Daniel Vázquez Díaz

La poesía del onubense Juan Ramón Jiménez (1881-1958) se caracteriza por el goce exaltado de lo bello, la búsqueda de un conocimiento profundo de la realidad a través de la poesía y el ansia de eternidad. También, por su hermetismo (es famosa su dedicatoria “a la inmensa minoría”) y su constante búsqueda de nuevas formas.

BALADA TRISTE DEL PÁJARO DE AGUA

Pájaro de agua,
¿qué cantas, qué cantas?

Desde los rosales
de mi jardín, llama
a esas nubes grises
cargadas de lágrimas…;
quisiera, en las rosas
ver gotas de plata.

¡Pájaro de agua!

A la tarde rosa
das una esperanza
de música gris,
de niebla dorada;
el sol está triste
sobre tu sonata.

¡Pájaro de agua!

Mi canto, también
es canto de lágrimas…
En mi primavera,
la nube gris baja
hasta los rosales
de mis esperanzas.

¡Pájaro de agua!

Amo el canto errante
y gris, que desgranas
en las hojas verdes,
en la fuente clara…
¡No te vayas nunca,
corazón con alas!

Pájaro de agua,
¿qué cantas, qué cantas?

Baladas de primavera, 1907.

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Manuel Maples Arce

Máscara 551, de Germán Cueto

La poesía de Manuel Maples Arce (1900-1981), fundador del estridentismo, movimiento de vanguardia mexicano que pretendió conjugar la modernidad del futurismo con la irreverencia Dadá, se caracteriza por su gran variedad de registros y su constante inquietud de renovación.

CANCIÓN DESDE UN AEROPLANO

Estoy a la intemperie
de todas las estéticas;
operador siniestro
de los grandes sistemas,
tengo las manos
llenas
de azules continentes.

Aquí, desde esta borda,
esperaré la caída de las hojas.
La aviación
anticipa sus despojos,
y un puñado de pájaros
defiende su memoria.

Canción
florecida
de las rosas aéreas,
propulsión
entusiasta
de las hélices nuevas,
metáfora inefable despejada de alas.

Cantar
Cantar.
Todo es desde arriba
equilibrado y superior,
y la vida
es el aplauso que resuena
en el hondo latido del avión.

Súbitamente
el corazón
voltea los panoramas inminentes;
todas las calles salen hacia la soledad de los horarios;
subversión
de las perspectivas evidentes;
looping the loop
en el trampolín romántico del cielo,
ejercicio moderno
en el ambiente ingenuo del poema;
la Naturaleza subiendo
el color del firmamento.

Al llegar te entregaré este viaje de sorpresas,
equilibrio perfecto de mi vuelo astronómico;
tú estarás esperándome en el manicomio de la tarde,
así, desvanecida de distancias,
acaso lloras sobre la palabra otoño.

Ciudades del norte
de la América nuestra,
tuya y mía;
New-York,
Chicago,
Baltimore.

Reglamenta el gobierno los colores del día,
puertos tropicales
del Atlántico,
azules litorales
del jardín oceanográfico,
donde se hacen señales
los vapores mercantes;
palmeras emigrantes,
río caníbal de la moda,
primavera, siempre tú, tan esbelta de flores.

País donde los pájaros hicieron sus columpios.
Hojeando tu perfume se marchitan las cosas,
y tú lejanamente sonríes y destellas,
¡oh novia electoral, carrusel de miradas!
lanzaré la candidatura de tu amor
hoy que todo se apoya en tu garganta,
la orquesta del viento y los colores desnudos.
Algo está aconteciendo allá en el corazón.

Las estaciones girando
mientras capitalizo tu nostalgia,
y todo equivocado de sueños y de imágenes;
la victoria alumbra mis sentidos
y laten los signos del zodíaco.

Soledad apretada contra el pecho infinito.
De este lado del tiempo,
sostengo el pulso de mi canto;
tu recuerdo se agranda como un remordimiento,
y el paisaje entreabierto se me cae de las manos.

Poemas interdictos, 1927.

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Florilegio de metapoesía