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Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura argentina

Abel Robino

Ánforas, de Abel Robino

La poesía del argentino Abel Robino (1952) está marcada por la experiencia del exilio: la ausencia, la pérdida, el desarraigo son los temas que la recorren. Su estilo se caracteriza por el uso de imágenes deslumbrantes, de hondo patetismo.

ARTE POÉTICA

Lo invisible es fácil de ver y yo diré la verdad :
en mi juventud, escudriñé el cielo con un ojo fanático
mitad cólera, mitad estupor
esperando que de lo alto se anunciase el día
y me descubriese así la boca abierta al infinito.

En la edad sin razón, siguiendo consejos llegué a probar
con un escorpión sobre la lengua,
qué otra cosa que unas pocas tinieblas a descubrir
se le puede pedir a la delicada virtud de un aguijón.

Con los años y las ruinas de la ilusión intenté
vislumbrar algo, arrancando de mi mente todo convencimiento
de lo real y tan solo agité la cabeza en un largo sí,
en un largo no.

Desahuciado visité la muerte en la fosa de los elefantes
donde oí decir de nada sirve venir a enumerar huesos
perdidos mientras lo singular y desconocido,
como una pulga, salta entre nosotros.

Lo invisble es fácil de ver y yo diré la verdad :
solo es necesario desinfectar el misterio
y larga vida a las promesas,
y larga vida a sus inocentes.

Hiel por hiel, 1997.

José Pedroni

Idilio de Aurelio Macchi

La poesía de José Pedroni (Argentina, 1899-1968), clásica, íntima y serena, gira en torno al campo, la familia, la vida provinciana. Lugones reconoció en él a un “gran poeta de la patria”.

VIDA

Ven conmigo, poeta.
Deja tu mesa con su rosa triste.
La alegría está afuera.
Muriendo y renaciendo,
llegó a caballo; se sentó en la hierba.

Ven conmigo, oh, mi amigo.
El dolor está afuera.
Pasa y no acaba de pasar llorando.
Lleva setenta muertos a la tierra.

Ven conmigo. En el cielo
grandes aves dan vueltas
porque los campesinos han llegado
a su isla de hierba,
y están hablando y cantan
alrededor de ella.

Ven conmigo. En la calle
pasa una gran bandera
con una estrella, sobre flores
que las mujeres siembran.
Pasa y no acaba de pasar el cielo.
Lleva setenta muertos a la tierra.

Ven conmigo, que el hombre
tiene las voces que no encuentras;
que tu verso lo tiene
una mujer que es nueva,
a quien el viento de las ramas
le sopla el pelo y la pollera.
Ven, que no te conocen.
Tu canción está afuera.

¿Para quién la flor sola de tu vaso;
para quién, si está muerta?
Ven conmigo a encontrarte con el hombre
en la mesa de tierra;
a acompañar al hombre
por su calle de sangre y azucena.
El canto está en la voz de los que cantan.
El ángel está afuera.

Canto a Cuba, 1960.

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Emilio Teno

Elección, de Diego Dayer

La poesía de Emilio Teno (Argentina, 1978) se caracteriza por el compromiso con su tiempo histórico, el lenguaje coloquial y el equilibrio entre intimidad e historia.

ARTE POÉTICA

Trabajar con este puñado de desdichas
es a menudo un duro oficio sepulcral.
Uno se pone serio de pronto y se acuerda:

de la última bomba caída sobre Bagdad
(esa ciudad soñada por poetas y por ladrones),
del Brasil, con su ejército de campesinos mendigos,
(allí quise una vez vivir bajo el cielo, con un pez y
una mujer hermosa),
de mi Argentina, manojo de nostalgias violadas, robadas,
(loca tierrita mía, que te dolés como una yegua agonizante),
de África, con sus pechos resecos por la muerte y
sus grandes ojos blancos de niño que pregunta.

Urdir palabras con este horror a cuestas
no es fácil. Pero tampoco es fácil:
levantar una pared con este horror a cuestas
arreglar un zapato con este horror a cuestas
enseñar a sumar con este horror a cuestas

quiero decir palabras nacidas del horror
paredes levantadas sobre el horror
zapatos que pisan las huellas del horror
las sumas cotidianas del horror
son oficios salvajes.

Por suerte, también está la aurora
el sabor del pan
la primavera
la revolución
y vos.

El tiempo que nos toca, 2004.

Nicolás Olivari

Homenaje a Baigorria, de Juan Batlle Planas

Para Borges, la poesía de Nicolás Olivari (Argentina, 1900-1966) “expresa con desesperada intensidad el tema que es suyo: el aburrimiento, el estudio para suicida, el rencor suburbano”. Se propuso, según declaró en el prólogo de uno de sus libros, exagerar la realidad hasta la irrealidad.

YO, POETA…

Así como me veis, desmedrado y alto,
como un sí es no es grotesco en la figura
soy un guerrero audaz que va al asalto
del amor de una bella criatura

Para lograrte amada de mi ensueño
en algo ha de valerme la poesía
por ella llegaré a ser tu dueño,
por ella entre mis brazos serás mía

La amada infiel, 1924.

Conrado Nalé Roxlo

Figura recostada, de Santiago Cogorno

La poesía de Conrado Nalé Roxlo (Argentina, 1898-1971) cultivó una poesía intimista, de gran perfección formal, dentro del canon estético del posmodernismo. También cultivó con acierto el pastiche literario.

EL GRILLO

Música porque sí, música vana,
como la vana música del grillo,
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.

¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?

¡Qué bien suena la flauta de la rana!…
Pero no es son de flauta: es un platillo
de vibrante cristal que a dos desgrana

gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo
es a quien tiene corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!

El grillo, 1923.

PÓRTICO

Este libro es la sombra de mi vida
fantasma de mi alma y de mi hora,
luz de jazmín en la pared derruida,
lágrima pura que la tarde dora.

Yacente estatua de la luz perdida
de la alta noche en la inquietante flora,
que en abismos de sombra sumergida
crea bajo los párpados la aurora.

En cuerda de violín, llamas y bruma.
Ala del ángel que me da la pluma
para que exprese mi temblor divino,

esto que apenas es y ya se pierde.
Fugaz grandeza de la rama verde,
brazo de flor y pedestal de trino.

Claro desvelo, 1937.