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Jorge Urrutia

Axis Mundi XIV, de Vicente Pascual

La poesía de Jorge Urrutia (Madrid, 1945) reflexiona acerca de las relaciones entre vida y literatura, con un lenguaje denso, cuajado de símbolos.

FAENA DE LA ESCRITURA

L’esser poeti non è un vanto.
É solo un vizio di natura.
Un peso che s’ingroppa
con paura¹
.
EUGENIO MONTALE

El equilibrio busca del poema
el peso del acento
que al verso balancea y lo sostiene
sobre el acantilado abierto del sentido.

No sabe si decir, aunque lo diga
con la seguridad que da lo ineludible,
temeroso del miedo a que lo pleno
desborde por entero su vacío.

Respira. Firme un pie y sobre el sueño
apoyándose el otro.
Te contempla seguro,
esperando a que llegues a invadirlo.

Abierto su capote te recibe
transformando tu empuje en transcurrir sereno.

¹ Ser poeta no es un mérito. / Es sólo un vicio de carácter. / Un peso que se carga / con miedo.

Una pronunciación desconocida, 2001.

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Manuel Vázquez Montalbán

El arresto, de Rafael Canogar

La poesía de Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939-2003) participa de las técnicas innovadoras de los novísimos, pero mantiene el enfoque comprometido y crítico de las promociones anteriores.

ARTE POÉTICA

Ideas lentas como libros
desplomándose, charcos en la calle
chorretes de sangre en las primeras
páginas
piernas, piernas con curva
blanda remontándose y bragas
blancas como un apósito
mortajas
de leacril y dentaduras rotas alguien canta
sapore di mare, sapore
di sale
y en el sudeste asiático
la guerra McNamara cruza el río
se ahorca a un inocente en esta casa
aquí
junto a las tumbas de pioneros
del renacer textil de las betes
i fils
se ahorcan simplemente, europeamente
soy un poeta militante, camarero
un gin tonic
por favor

llega un poeta blando de sangre
más que roja, pide pippermint
y canta
sucede que me canso de ser célibe
marfiles de tus senos, paisajes
de tus lomos deslomados, oscura
sima, oscuro el mundo, pedazos
de brea y olor a paño limpio, un bidet
respondón
y la tierra, tesis sensual
la antítesis de un limonero seco
culpable el capital del furor, uterino
el tablón de salvación
viva la revolución

austero pasa Blas de Otero, romanza

digo lo que quise decir
y no dije
ya está dicho
¡ay Calatrava de Arriba
mulas sorianas, cabras
al monte!

tirad
tirad de España
la España insana a la mar
a la mar, a la mar
tirad, tirad
que también el pueblo nos espera
con ritmo de habanera

y llega
el cartero con una carta de Celaya
(personal)
subo, bajo, lloro, como
amparo la amparable, ira
por no escribir endecasílabos, soy
el que soy, algo buen chico
me gusta la tortilla de escabeche
el pueblo –Sancho fetén–
me canso
de ser buena persona
volverán
las oscuras golondrinas en tu balcón
sus nidos a colgar

pero grita
airadamente López
Pacheco comunero
más comúnmente que nadie

pongo
pongo el pie
pongo el pie sobre
Castilla
silla de España
y no me extraña
palpar la revolución
al son
de la charanga alada
alzada
sobre un millón de muertos
y entuertos
de una generación
suavemente desliza Guillén (Jorge)
sabiduría antigua, sí, pero no, ser
y no ser
no sé, dice, la inquietud
del círculo ser, no ser repollo
cuatro lados tiene un aro, sol
y regadíos manchegos, muerte
geométrica, patadas en los huevos
dictadura y argumento ontológico
dijo el necio en su corazón no hay
gente como la de Tudela
y era
el necio era de Astorga, entidad
del paraguas en un congreso, my dear
my dear my dear, soy
Jorge Guillén lecturer nada argelino
más bien Sartre, la inquietud de la flor
no ser bomba, la inquietud
de la bomba no ser flor
entonces
un ajado sonetista municipal, hipo
condríaco de Cuenca, tal vez de Reus
o de Almería, deleita con sus versos
a histéricos materialistas huecos

ingratamente canto la amargura
soez de Leonor la bien amada
canción que brotó desesperada
verdinegro horizonte de llanura

entre el estiércol caqui castellano
los gallardetes blancos catalanes
la imperial empresa mano a mano
no comprende Leonor tras los cristales

celosías de páginas de anuncios
buenas son las hermanas ursulinas
cantan juntos diecisiete nuncios

mas Leonor cual pequeñísima burguesa
no comprendió al beato progresista
y estableciose de puta a la francesa

envejece el vaso
el gin tonic
anochece húmedamente, imposible
escribir entre brisas de drugstore
rumores de hojas desnudas
pasan
muchachas anchas como lechos
periódicos grises
como despedidas.

Una educación sentimental, 1963.

Guillermo Carnero

Arielle sobre fondo azul, de Manolo Valdés

Guillermo Carnero (Valencia, 1947) es uno de los más importantes poetas culturalistas de la generación de los novísimos. En sus poemas pretende “alimentar la imaginación, interesar a las pasiones y los movimientos del corazón y dejar siempre un aire de sugerencia”.

EL SUEÑO DE ESCIPIÓN

I

Preguntado Laforgue por el ser del poema:
«Ni moi ni mon art, Monsieur».
Lo que supone,
igual que sus sarcasmos sobre el claro de luna
hace superflua la charla de Polonio
exacto sobre el Príncipe (Though this be madness
there is method in it).
No erraba el cadencista
aun incurriendo en etopeyas fáciles
de Pierrot, y el recurso
es más preciso que Bison Ravi1
apuntando al azar: «A mort le pléonasme»2.
La poesía cuesta lo mismo que el amor
un breve repertorio, y el arma del intérprete
es el oficio de aventajar la glosa.
Así pues, contemplando
algo convencional y en apariencia plano,
horizontal, yacente y en nada apelatorio
como una singular vinculación erótica
resultan por el arte las múltiples lecturas
y no una, previsible, con sus habituales
requerimientos: la común terneza,
la satiriasis, abstracción del tiempo,
antecedentes y consecuentes, como el anfiteatro,
sino una vasta gama por lo vario del signo
siendo vivir un modo de escritura
secuencia del problema literario
de inescribir lo escrito.
A mort le pléonasme.

II

El poema procede de la realidad
por vía de violencia; realidad viene a ser
visualizar un caos desde una perspectiva
que el poeta preside desde el punto de fuga.
Grandeza del poema, la del héroe trágico;
un modo de atentar contra el método empírico
desde su misma entraña, como aquel poseído
ofendía la ley desde el sometimiento.
Poema es una hipótesis sobre el amor escrito
por el mismo poema, y si la vida
es fuente del poema, como sabemos todos,
entre ambos modos de escritura
no hay corrección posible: como puede observarse
no nos movemos en un círculo
para gloria del arte
y sin embargo evítese
tal conclusión en práctica:
la palabra en perjuicio de la tragedia íntima
lo mismo que su opuesto;
¿qu’adviendrait-il alors
de cette absence de mystère? 3

III

Indignaban a Pico
los pulcros paradigmas de Careggi,
que la inteligencia, la vista y el oído
son los únicos medios de gozar la belleza
y existe por lo tanto una triple beldad
o que la belleza de un cuerpo es su simetría
de donde amor no exige más cosa que templanza
y buen gusto4.
De ahí
su bien lograda máxima: No hay belleza en un dios.
Y procediendo por analogía,
que es el modo de ser de este parágrafo,
resulta (véase el resto del poema):
Et vous et votre art, Monsieur. No hay belleza en un dios.

1 Anagrama usual de Boris Vian.
2 En avant la zizique et par ici les gros sous, Cap. III.
3 Mallarmé: L’art pour tous.
4 Traduzco libremente parte del discurso de Giovanni Cavalcanti en el Comentario al banquete de Platón, de Marsilio Ficino.

El sueño de Escipión, 1971.

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Marcos-Ricardo Barnatán

Marina Turquesa III, de Eduardo Sanz

La poesía del argentino-español Marcos-Ricardo Barnatán (1946) participa del anhelo de renovación formal de los novísimos: sus versos están llenos de guiños culturalistas, alusiones literarias e históricas, referencias pictóricas… Su barroquismo expresivo persigue mantener oculto el lazo entre vida y poesía, entre anécdota y poema.

ARTE POÉTICA

By this, and this only, we have existed.
T .S. ELIOT

La letra más que marcar llamea
Desgarra la esteparia faz del papel
Para ser cuerpo en el tiempo
Madura gacela palpitante.

Un silencio transparente hiere
Es el blanco vacío derramado
El rayo que en vano nombra.

Ahora el fuego ha encendido luces
Para dar significado al eclipse
y desvelar el misterio escrito.

La torpe oscuridad se fatiga.
Siete veces el esplendor dará batalla.
Y la vida y la muerte serán del poeta.

El oráculo invocado, 1965-1983.

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Antonio Carvajal

Primavera, de José María Guerrero Medina

El granadino Antonio Carvajal (1943), gran poeta amoroso y vital, sobresale entre los escritores de su generación por su espectacular dominio de los recursos métricos y expresivos.

ELEGÍAS

8

Quizá de la poesía sea yo el mejor obrero.
Lo dicen tantos. Ellos deben saber por qué.
Pero no saben darme la palabra que quiero,
toda ella encendida de esperanza y de fe.

Pero no saben darme el abrazo que espero;
porque antes que poeta, antes que artista, que
domador del vocablo rebelde, hubo un certero
rayo que hirió mi alma y curarla no sé.

Porque antes que poeta, y antes que profesor
de vanidades, soy un varón de dolor,
un triste peregrino que busca su alegría.

Tal vez cordial o vano, tal vez il miglior fabbro;
pero pocos entienden que en mis palabras labro
esa fosa con flores que llamamos poesía.

Miradas sobre el agua, 1993.

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