Archivo de la categoría: VIII) Contemporáneos

Poéticas – Literatura española contemporánea

Juan Antonio González Iglesias

Desnudo, de Toni Catany

Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964) concibe la poesía como “la zona de libertad del lenguaje” y al poeta como “alguien que dice verdades elementales”. Doctor en filología clásica y traductor de Ovidio, Horacio y Catulo, en sus versos se percibe una profunda huella humanística.

ESTO ES MI CUERPO

Esto es mi cuerpo. Aquí
coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.
Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba que esté libre de amor,
no hay ni una sola sílaba
que no sea un centímetro
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo.
No mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.

Este rumor del mundo es el amor.

Esto es mi cuerpo, 1997.

Seguir leyendo Juan Antonio González Iglesias

Juan López-Carrillo

Sin título, de Nuria Armengol

La poesía del tarraconense Juan López-Carrillo (1960) recurre al humor, al distanciamiento irónico, para retratar una cotidianeidad hecha de soledades y pequeñas derrotas.

VIDA INSALUBRE

No me extraña nada
que en el comedio de la vida
parezcas mucho mayor.
Creyéndote el papel de artista
y su agotadora capacidad de vivir,
no ves que lo que te falta
son horas de descanso,
deportes, vacaciones, fibra,
sosiego, vitaminas, dormir.
Todo lo que aviva el cuerpo,
pero deja arrugado al poeta,
una existencia sana y tranquila
y una dieta natural y equilibrada.

Los años vencidos, 1997.

Seguir leyendo Juan López-Carrillo

Miguel d’Ors

Parque de Rosalía, Santiago, de Modesto Trigo

La poesía de Miguel d’Ors (Santiago de Compostela, 1946) destaca por su claridad y cuidado compositivo, los asuntos cotidianos y el tono íntimo y sentimental.

ES DOLOROSO ESTAR TRAS EL POEMA…

Es doloroso estar tras el poema,
viendo el verso por dentro,
estar en el reverso del prodigio
igual que el tejedor al otro lado
de su tapiz o como el farero en su torre
o el hombre del guiñol entre sus hilos.

Es doloroso sostener la magia
justo por lo que tiene
de mecanismo y de monotonía
y no poder estar entre esas gentes
cuyo rumor me llega como a través de un muro.

7-II-74

Ciego en Granada, 1975.

Seguir leyendo Miguel d’Ors