Archivo de la etiqueta: XXI

Juan Antonio González Iglesias

Desnudo, de Toni Catany

Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964) concibe la poesía como “la zona de libertad del lenguaje” y al poeta como “alguien que dice verdades elementales”. Doctor en filología clásica y traductor de Ovidio, Horacio y Catulo, en sus versos se percibe una profunda huella humanística.

ESTO ES MI CUERPO

Esto es mi cuerpo. Aquí
coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.
Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba que esté libre de amor,
no hay ni una sola sílaba
que no sea un centímetro
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo.
No mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.

Este rumor del mundo es el amor.

Esto es mi cuerpo, 1997.

Seguir leyendo Juan Antonio González Iglesias

Wislawa Szymborska

Adán y Eva, de Tamara de Lempicka

La poesía de la polaca Wislawa Szymborska (1923-2012) intenta expresar las graves y profundas preguntas sobre el hombre, la vida, la historia y la naturaleza, en un lenguaje muy simple, casi coloquial, carente de énfasis y de pathos.

MIEDO ESCÉNICO

Poetas y escritores.
Porque así es como se dice.
Los poetas entonces no son escritores, sino qué.

Al poeta la poesía, al escritor la prosa.

En la prosa puede haber de todo, hasta poesía,
en la poesía tiene que haber sólo poesía.

Según el cartel que la anuncia
con una enorme P de trazos modernistas,
inscrita en las cuerdas de una lira alada,
tendría yo que volar y no entrar caminando.

¿Y no sería mejor descalza
que con estos zapatos de oferta,
sustituyendo torpemente a un ángel
entre taconeo y rechinado?

Si al menos fuera más larga mi falda, con más vuelo,
y si no sacara yo los poemas del bolso sino de la manga,
fiesta, desfile, gran ocasión,
pim pam pum,
ab ab ba.

Allá en el escenario acecha una mesita
un tanto espiritista y de patas doradas,
y sobre la mesita humea un candelabro.

De eso se desprende
que tendré que leer a la luz de las velas
lo que escribí a la luz de una simple bombilla
tac tac tac a máquina.

Sin preocuparme de antemano
si esto es poesía
y qué poesía,

si de esa en la que la prosa está mal vista,
si de esa que es bien vista en prosa.

Pero cuál es la diferencia,
si sólo se aprecia en la penumbra
sobre un fondo de cortinas rojas
con flecos morados.

Gente en el puente, 1988. Traducción de Gerardo Beltrán.

Seguir leyendo Wislawa Szymborska

Maribel Ortiz

Garceta blanca, de Enoc Pérez

Maribel Ortiz (Puerto Rico, 1967) escribe acerca del paso del tiempo, del caos existencial. Sus poemas asumen, a veces, estructuras cercanas al haiku. La audacia de las imágenes, el interés vanguardista por el neologismo y el humor negro son otras de sus características.

EFECTO MARIPOSA

La mariposa no sabe
que al batir sus alas
produce un tornado
al otro lado de la Tierra,
y también un poema…

Bondades de Cronos, 2005.

Juan López-Carrillo

Sin título, de Nuria Armengol

La poesía del tarraconense Juan López-Carrillo (1960) recurre al humor, al distanciamiento irónico, para retratar una cotidianeidad hecha de soledades y pequeñas derrotas.

VIDA INSALUBRE

No me extraña nada
que en el comedio de la vida
parezcas mucho mayor.
Creyéndote el papel de artista
y su agotadora capacidad de vivir,
no ves que lo que te falta
son horas de descanso,
deportes, vacaciones, fibra,
sosiego, vitaminas, dormir.
Todo lo que aviva el cuerpo,
pero deja arrugado al poeta,
una existencia sana y tranquila
y una dieta natural y equilibrada.

Los años vencidos, 1997.

Seguir leyendo Juan López-Carrillo

Miguel d’Ors

Parque de Rosalía, Santiago, de Modesto Trigo

La poesía de Miguel d’Ors (Santiago de Compostela, 1946) destaca por su claridad y cuidado compositivo, los asuntos cotidianos y el tono íntimo y sentimental.

ES DOLOROSO ESTAR TRAS EL POEMA…

Es doloroso estar tras el poema,
viendo el verso por dentro,
estar en el reverso del prodigio
igual que el tejedor al otro lado
de su tapiz o como el farero en su torre
o el hombre del guiñol entre sus hilos.

Es doloroso sostener la magia
justo por lo que tiene
de mecanismo y de monotonía
y no poder estar entre esas gentes
cuyo rumor me llega como a través de un muro.

7-II-74

Ciego en Granada, 1975.

Seguir leyendo Miguel d’Ors