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Francisca Aguirre

Mujeres en diálogo, de Antonio López García

Francisca Aguirre (Alicante, 1930) contribuyó, con el resto de los poetas de la generación del 50, a superar los límites de la poesía social, mediante la recuperación de la experiencia personal y los acontecimientos de la vida cotidiana. El reflejo de inquietudes existenciales, la variedad de registros y la cuidada musicalidad caracterizan su poesía.

OFICIO DE TINIEBLAS

A Félix

Este oficio, Dios mío, tan precario
de ir conjuntando la mirada y el verbo,
este oficio tan de tanteo, tan de sombras
que persiguen la luz como un ahogado,
este oficio de vísceras que ignoran
y sin embargo sienten,
esta revolución de trogloditas
en busca de la unidad tribal,
Dios mío, qué osadía tan irremediable,
qué desatino necesario
éste de transmitir la vida boca a boca,
de defender al árbol como a un hombre
y defender al hombre como a un planeta,
como a un astro del que depende
el equilibrio de la constelación,

Señor,
y defenderlo con onomatopeyas,

con sílabas, palabras.
Palabras nada más, ayes, quejidos.
Qué oficio, hermanos míos, qué tarea.
Qué oficio tan humilde y ambicioso,
qué meta inalcanzable,
qué hermoso oficio
para dejarse en él la vida entera.

Los trescientos escalones, 1977.

Jaime Gil de Biedma

Pierrot y Colombina, de Manuel Ruiz Pipó

La poesía de Jaime Gil de Biedma (Barcelona 1929-1990) se centra en el conflicto entre ética personal y realidad social, en la construcción de la propia identidad, en el paso del tiempo y en el amor.

ARTE POÉTICA

La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
–sin embargo tan vívido– y el frío
repentino que casi sobrecoge.

La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.

Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.

Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades –o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común

cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.

Compañeros de viaje, 1959.

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José Ángel Valente

Noalla, de Xaime Quessada

El orensano José Ángel Valente (1929-2000) concibe la poesía como medio de conocimiento de la realidad. En su trayectoria, a la reflexión sobre lo histórico sucede la meditación sobre el sentido del ser.

LA ROSA NECESARIA

La rosa no;
la rosa sólo
para ser entregada.

La rosa que se aísla
en una mano, no;
la rosa
connatural al aire
que es de todos.

La rosa no,
ni la palabra sola.

La rosa que se da
de mano en mano,
que es necesario dar,
la rosa necesaria.
La compartida así,
la convivida,
la que no debe ser
salvada de la muerte,
la que debe morir
para ser nuestra,
para ser cierta.
Plaza,
estancia, casa
del hombre,
palabra natural,
habitada y usada
como el aire del mundo.

A modo de esperanza, 1954.

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Ángel González

Reprimenda, fotografía anónima

La poesía de Ángel González (Oviedo, 1925-2008), realista y narrativa, pesimista o nostálgica, supuso la superación, mediante el escepticismo y la ironía, de la poesía social de los años 50. Sin embargo, nunca abandonó la voluntad de testimonio histórico ni eludió temas como la soledad del hombre en el áspero mundo.

ME FALTA UNA PALABRA, UNA PALABRA…

Me falta una palabra, una palabra
sólo.
Un niño pide pan; yo pido menos.
Una palabra dadme, una sencilla
palabra que haga juego
con…
Qué torpes
mujeres sucias me interrumpen
con su lento
llorar…

Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.
Cruza más gente rota, llegan miles
de muertos.

La necesito: ¿No veis
que sufro?
Casi la tenía ya y vino ese hombre
ceniciento.

Ahora…
¡Una vez más!
Así no puedo.

Áspero mundo, 1956.

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Carlos Álvarez

El prisionero, de Juan Genovés

El gaditano Carlos Álvarez (1933) es el más fiel continuador de los postulados de la poesía social en la generación del 50: realismo, tono combativo, intencionalidad crítica, concepción de la poesía como instrumento para cambiar la realidad…

QUISIERA UN VERSO MANCHADO…

Quisiera un verso manchado
por la cal y por la grasa:
verso de andamio y de forja
para el son de tu guitarra.

Quisiera un verso caliente
para el frío de tu casa:
verso crecido en la tierra
como crece la mañana.

Quisiera estar en tu copla
cuando el vino te acompaña,
y repartirme en tus vasos
que alimentan tu esperanza.

…Y quisiera estar contigo
cuando el hambre te traspasa,
y hacerte un pan amasado
con sudor y con palabras.

Tiempo de siega, 1960.

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