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Poéticas – Literatura hispanoamericana – Literatura chilena

David Turkeltaub

Joven leyendo, de Adolfo Couve

El chileno David Turkeltaub (1936-2008), editor de algunos de los mejores poetas contemporáneos de su país, traductor de poesía y original poeta al mismo tiempo, escribe acerca de cuestiones políticas y filosóficas, con un lenguaje imaginativo y un tono repetitivo, cercano a la canción popular.

LA POESÍA SIRVE PARA TODO

La poesía sirve para todo: reemplaza a la anestesia
donde el dentista, y no produce efectos secundarios.
En dosis muy concentradas (p. ej. Keats + Vallejo) puede dar escalofríos en
[la médula espinal,
estremecimientos, palidez
y una sensación de pisar en el vacío.
En esos casos se recomienda dejar una flor seca entre las hojas
señalando al culpable –hasta que otra alma piadosa
de aquí a cien años
arriesgue el pellejo en la aventura.

Ganymedes /6, 1980.

Rodrigo Lira

Sin título, de Samy Benmayor

La poesía del chileno Rodrigo Lira (1949-1981) se caracteriza por la introducción del habla y de lo coloquial en el discurso poético, el humor negro y la intertextualidad.

SERMÓN DE LOS HOMBRECITOS MAGENTAS

para D. T
el burro y la muerte se desnudan

No te olvides del lector, po
po
Poe
ta: el lector de poesía
es el más exigente inteligentísimo
culto preparadísimo!
La poesía no es para cualquiera y no
cualquiera escribe al óleo con el pincel
de Francis Bacon. Reconoce el límite de tus
posibilidades. Limítate a la acuarela,
en tus comienzos. Abocetea, con
delicadeza. Filtra, tamiza,
depura. Explora tu veta
sin brocear tu mina.
El sonido está en
la letra. La voz, el escritor, se te da por
añadidura.
No recargues. Nada de volteretas
de volatinero, rien de pirotecnia.
La torta de letras no precisa crema.

No pulses tu lira por monedas de oro o
bronce (proverbio japonés)

Habrás de tomar en cuenta
lo de siempre: la Luna las flores la muerte
la tristeza. La doble articulación,
el inasible equilibrio entre vómito
y estilo, las mujeres de palabras (la Diosa),
las Musas las figuras los recursos: lo
de Siempre, en odres otros. Medita
tus versos siete veces, y tu Verbo
cuarenta veces siete. Suma dos
más dos; descuenta
el IVA!

Proyecto de obras completas, 1984.

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Gabriela Mistral

Pincoy, de Camilo Mori

La poesía de Gabriela Mistral (Chile, 1889-1957) se caracteriza por la expresión de su intimidad dolorida, el deseo de penetrar en los enigmas de la existencia y un lenguaje sencillo y autóctono.

DECÁLOGO DEL ARTISTA

I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.

VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.

VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.

X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.

Desolación, 1922.

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Nicanor Parra

Artefacto visual, de Nicanor Parra

La poesía del chileno Nicanor Parra (1914), deliberadamente coloquial, es un ataque provocativo a las instituciones, tradiciones e ideologías políticas, religiosas y estéticas del siglo XX.

ADVERTENCIA AL LECTOR

El autor no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos:
Aunque le pese.
El lector tendrá que darse siempre por satisfecho.
Sabelius, que además de teólogo fue un humorista consumado,
Después de haber reducido a polvo el dogma de la Santísima Trinidad
¿Respondió acaso de su herejía?
Y si llegó a responder, ¡cómo lo hizo!
¡En qué forma descabellada!
¡Basándose en qué cúmulo de contradicciones!

Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse:
La palabra arco iris no aparece en él en ninguna parte,
Menos aún la palabra dolor,
La palabra torcuato.
Sillas y mesas sí que figuran a granel,
¡Ataúdes!, ¡útiles de escritorio!
Lo que me llena de orgullo
Porque, a mi modo de ver, el cielo se está cayendo a pedazos.

Los mortales que hayan leído el Tractatus de Wittgenstein
Pueden darse con una piedra en el pecho
Porque es una obra difícil de conseguir:
Pero el Círculo de Viena se disolvió hace años,
Sus miembros se dispersaron sin dejar huella
Y yo he decidido declarar la guerra a los cavalieri della luna.

Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte:
«¡Las risas de este libro son falsas!», argumentarán mis detractores
«Sus lágrimas, ¡artificiales!»
«En vez de suspirar, en estas páginas se bosteza»
«Se patalea como un niño de pecho»
«El autor se da a entender a estornudos»
Conforme: os invito a quemar vuestras naves,
Como los fenicios pretendo formarme mi propio alfabeto.

«¿A qué molestar al público entonces?», se preguntarán los amigos lectores:
«Si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos,
¡Qué podrá esperarse de ellos!»
Cuidado, yo no desprestigio nada
O, mejor dicho, yo exalto mi punto de vista,
Me vanaglorio de mis limitaciones
Pongo por las nubes mis creaciones.

Los pájaros de Aristófanes
Enterraban en sus propias cabezas
Los cadáveres de sus padres.
(Cada pájaro era un verdadero cementerio volante)
A mi modo de ver
Ha llegado la hora de modernizar esta ceremonia
¡Y yo entierro mis plumas en la cabeza de los señores lectores!

Poemas y antipoemas, 1954.

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