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Guillén de Castro

El escritor valenciano Guillén de Castro (1569-1631) contribuyó, junto a autores como Lope de Vega y Tirso de Molina, a la creación y el éxito de una novedosa fórmula dramática: la comedia nueva. En algunas de sus obras, se pueden espigar declaraciones metapoéticas.

ESTE PAPEL TENGO ESCRITO…

Este papel tengo escrito,
desta noche imaginado,
donde pinto mi cuidado
y mis glorias solicito.

En versos doy a entender
las penas que estoy pasando;
que un enamorado
¿cuándo poeta dejó de ser?

Porque es de melancolía,
y de amor, proprios efetos,
y es oficio de discretos
el amor y la poesía.

Bien que entiendo, apruebo y toco
que locos les llama el mundo,
pero ¿qué ingenio profundo
no tiene punta de loco?

¿Con quién podría enviallos?
Que los versos tienen esto:
que si no se logran presto,
da poco gusto el lograllos.

Los malcasados de Valencia, 1608. Monólogo de Valerián.

Miguel de Cervantes

Retrato de Miguel de Cervantes, por Juan de Jáuregui

Aunque Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) escribió miles de versos, la mayoría contenidos en sus comedias y en su novela pastoril La Galatea, su destino fue la novela. Es autor de un poema burlesco, Viaje del Parnaso, en el que comenta el estado de la poesía española y sus pretensiones literarias.

EL AUTOR A SU PLUMA

Pues veis que no me han dado algún soneto
que ilustre de este libro la portada,
venid vos, pluma mía mal cortada,
y hacedle, aunque carezca de discreto.

Haréis que excuse el temerario aprieto
de andar de una en otra encrucijada,
mendigando alabanzas, excusada
fatiga e impertinente, yo os prometo.

Todo soneto y rima allá se avenga,
y adorne los umbrales de los buenos,
aunque la adulación es de ruin casta.

Y dadme vos que este Viaje tenga
de sal un panecillo por lo menos,
que yo os lo marco por vendible, y basta.

Viaje al Parnaso, 1614.

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Diego Hurtado de Mendoza

Santa Catalina, de Fernándo Yáñez de la Almedina

El poeta granadino Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) cultivó al mismo tiempo la poesía tradicional y la italianista. Es autor de memorables redondillas y villancicos. Compuso el primer metasoneto de la literatura española.

PEDÍS, REINA, UN SONETO; YA LE HAGO…

Pedís, Reina, un soneto; ya le hago;
ya el primer verso y el segundo es hecho;
si el tercero me sale de provecho,
con otro verso el un cuarteto os pago.

Ya llego al quinto; ¡España! ¡Santiago!
Fuera, que entro en el sexto. ¡Sus, buen pecho!
Si del séptimo salgo, gran derecho
tengo a salir con vida de este trago.

Ya tenemos a un cabo los cuartetos;
¿Qué me decís, Señora? ¿No ando bravo?
Mas sabe Dios si temo los tercetos.

Y si con bien este soneto acabo,
nunca en toda mi vida más sonetos;
ya de este, gloria a Dios, he visto el cabo.

Vicente Espinel

Bodegón de Juan Sánchez Cotán

Vicente Espinel (Ronda, 1550-Madrid, 1624) fue humanista, músico, poeta y narrador. En sus Rimas (1591), muy celebradas por autores como Lope de Vega, ensaya diversas formas métricas. A la décima se le denomina también espinela en su honor.

EN EL ABRIL DE MIS FLORIDOS AÑOS…

En el abril de mis floridos años,
cuando las tiernas esperanzas daba
del fruto, que en mi pecho se ensayaba,
para cantar mis bienes, y mis daños,

so especie humana, y disfrazados paños
se me ofreció una idea, que volaba
con mi deseo igual, mas tanto andaba,
que conocí de lejos mis engaños:

porque, aunque en el principio iguales fueron
mi pluma, y su valor en competencia
llevando el uno al otro en alto vuelo,

a poco rato mis sentidos vieron,
que a su ardor no haciendo resistencia
mi pluma, se abrasó, y cayó en el suelo.

Diversas rimas, 1591.

Vittoria Colonna

Sibila délfica, de Miguel Ángel

De las Rimas de Vittoria Colonna (1490-1547) se hicieron hasta diecinueve ediciones solo en el siglo XVI. Su poesía amorosa llora la pérdida de su marido, que murió luchando en el ejército de Carlos V. También cultivó la poesía religiosa y la política.

SOLO ESCRIBO PARA ALIVIAR EL DAÑO…

Solo escribo para aliviar el daño
que suele al pecho enviar la luz del mundo
y no para alumbrar a mi sol bello
al claro espíritu y al honrado despojo.

Justa razón a lamentar me lleva,
a doler que su gloria yo decrezca;
con otra pluma y palabras más sabias
hay que a la muerte arrebatar su nombre.

La pura fe, el ardor, la intensa pena
todos a mí me excusen, que el gran llanto
es tal, que tiempo ni razón lo frenan.

Amargo lagrimar, no dulce canto,
foscos suspiros que no voz serena
no de estilo mas de dolor presumo.

Rimas, 1538. Traducción de María Cinta Montagut.

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