Categoría: Otras literaturas

Lucian Blaga

La poesía de Lucian Blaga (1895 – 1961), honda y meditativa, es notable por su peculiar sentido del ritmo. Plantea, al igual que su obra filosófica, la imposibilidad del hombre para penetrar los misterios de lo absoluto.

YO NO APLASTO LA COROLA DE MILAGROS DEL MUNDO

Yo no aplasto la corola de milagros del mundo
y no destruyo con mi pensamiento
los misterios que en mi camino encuentro
en flores, en ojos, sobre labios o tumbas.
Otros con su inteligencia
ahogan el encanto de lo impenetrable, de lo escondido
en los abismos oscuros,
mas yo con mi luz acreciento el misterio del mundo;
y así como la luna con sus rayos brillantes
no disminuye, sino temblorosa
extiende aún más el secreto de la noche,
así yo enriquezco el sombrío horizonte
con amplios estremecimientos de sagrado misterio;
y todo lo que es incomprensible
se torna aún más incomprensible
bajo mis ojos
pues así yo amo
flores y ojos y labios y tumbas.

Los poemas de la luz, 1919. Traducción de Omar Lara y Gabriela Capraroiu.


Carles Riba

Carles Riba (Barcelona, 1893-1959) concibe la creación poética como una ofrenda amorosa, en que el poeta se entrega junto con sus trazos, sus palabras. Representa dentro de la literatura catalana el primer empeño por conseguir una poesía pura, sin referencias explícitas a la realidad.

DON DEL POEMA

¿A quién, si no a ti,
diré, Amor, la hora llorada en la soledad invisible,
en donde el imposible deseo crece y calla,
donde el verde es nocturno y todo astro inseguro
y sed de mayor sed hace imposible el deseo?

¡Tú me llamas, regio amor verdadero!
Puedo huir: todo lazo se quema en tu llama encendida;
ay, y morir: todo fruto me ha sido dado en tu dulzura.
Pero quedo en tu vida, nazco a lo que más vale
desde el secreto corazón de tu dulzura.

Vivo, no por anteriores sueños,
te traeré, Amor, el poema inefable,
sino por la hora tuya, pura en su extremo tallo,
y por el trabajo humilde que mis manos hicieron
para imitar la flor –¡oh poema inefable!

Del juego y del fuego, 1946. Traducción de Paulina Crusat.


René Char

«Poeta de la rebelión y de la libertad» —en palabras de Albert Camus—, el francés René Char (1907-1988) construyó una obra poética rica en imágenes, aunque concisa, en torno a la belleza, la poesía y la dignidad humana. En sus versos manifiesta la confianza en las posibilidades nobles de la existencia humana.

DIVERGENCIA

El caballo de estrecha cabeza
Ha condenado a su enemigo,
El poeta de ociosos talones,
A céfiros más severos
Que los que corren por su voz.
La tierra arruinada se recupera
Por más que un hierro la siga hiriendo.

Volved a las granjas, pueblo paciente;
En los almendros por primavera
Chorrean vejez y juventud.
La muerte sonríe al borde del tiempo
Que le da alguna nobleza.

En las alturas del verano
Es donde se rebela el poeta
Y de las ascuas de la cosecha
Extrae la antorcha y la locura.

«La siesta blanca», Los Matinales, 1947-1948. Traducción de Jorge Riechmann.

DIVERGENCE

Le cheval à la tête étroite
A condamné son ennemi,
Le poète aux talons oisifs,
À de plus sévères zéphyrs
Que ceux qui courent dans sa voix.
La terre ruinée se reprend
Bien qu’un fer continu la blesse.

Rentrez aux fermes, gens patients;
Sur les amandiers au printemps
Ruissellent vieillesse et jeunesse.
La mort sourit au bord du temps
Qui lui donne quelque noblesse.

C’est sur les hauteurs de l’été
Que le poète se révolte,
Et du brasier de la récolte
Tire sa torche et sa folie.

«La sieste blanche», Les Matinaux, 1947-1948.


Abdellatif Laâbi

Abdellatif Laâbi (1942), poeta marroquí de expresión francesa, sufrió una larga condena de cárcel por razones políticas. A pesar de ello, mantuvo su fe en el carácter subversivo de la poesía: en su opinión, la mayoría de los discursos esconden la verdad, no la revelan; pero la poesía trata de renovar la lengua cada día y crear un discurso libre y liberador.

EL LECTOR APRESURADO

¿Qué vienes a hacer aquí
lector?
Has abierto sin miramientos
este libro
y remueves febrilmente la arena de las páginas
en busca
de no sé qué tesoro enterrado
¿Estás ahí para llorar
o para reír?
¿No tienes nadie más
con quién hablar?
¿Tu vida
está vacía hasta ese punto?
Entonces cierra rápido este libro
Pósalo lejos del despertador
y del tarro de medicinas
Déjalo madurar
al sol del deseo
sobre la rama de este hermoso silencio

Poemas perecederos, 2000. Traducción de Laura Casielles.


Nuno Júdice

El poeta portugués Nuno Júdice (1949) destaca por su maestría técnica, que le hace brillar tanto en el cultivo de formas métricas tradicionales (soneto, silva…), como en el del verso libre o el poema en prosa. Su poesía se mueve entre la experiencia (sin caer en el confesionalismo) y la cultura (sin llegar al amaneramiento) e indaga una y otra vez en las raíces de la creación poética. 

POÉTICA

Eviten el modelo griego: la perfección de las líneas,
la nitidez del mármol, el azul del mar. En el fondo,
allí donde el cuerpo se deja contaminar por los colores
pardos del amor es donde nace la luz, como un tallo
de invierno; y es dentro de ese fruto que pudre la lluvia
donde insiste la vida.

El movimiento del mundo, 1996. Traducción de Carlos Clementson.