Categoría: Otras literaturas

Mário Dionísio


A Mário Dionísio (1916-1993), pintor y poeta portugués, debemos la más famosa “Arte Poética” del grupo de poetas del Novo Cancioneiro, que orientó la creación literaria hacia lo popular, el compromiso político y el neorrealismo.

ARTE POÉTICA

La poesía no está en las ojeras inmorales de Ofelia
ni en el jardín de lilas.
La poesía está en la vida.
En las inmensas arterias llenas de gente en todas direcciones,
en los constantes ascensores,
en la cola de rápidos automóviles, de todas las formas y todos los colores,
en las máquinas de la fábrica
y en los obreros de la fábrica
y en el humo de la fábrica.
La poesía está en el grito del chaval que pregona diarios,
en el vaivén de millones de personas hablando, riendo o maldiciendo.
Está en la risa de la rubia del estanco,
vendiendo un paquete de tabaco y una caja de cerillas.
Está en los pulmones de acero cortando el espacio y el mar.
La poesía está en la dársena,
en los brazos negros de los cargadores de carbón,
en el beso intercambiado en el minuto entre el trabajo y el almuerzo
—y sólo ese minuto duró.
La poesía está en todo cuanto vive, en todo el movimiento,
en las ruedas de los trenes caminando, caminando, caminando
hacia tierras siempre más allá, lejos,
en las manos sin guantes extendidas hacia senos sin velos,
en la angustia de la vida.

La poesía está en la lucha de los hombres,
está en los ojos rasgados abiertos al mañana.

Poemas, 1941. Traducción de Perfecto E. Cuadrado.


Lucian Blaga


La poesía de Lucian Blaga (1895 – 1961), honda y meditativa, es notable por su peculiar sentido del ritmo. Plantea, al igual que su obra filosófica, la imposibilidad del hombre para penetrar los misterios de lo absoluto.

YO NO APLASTO LA COROLA DE MILAGROS DEL MUNDO

Yo no aplasto la corola de milagros del mundo
y no destruyo con mi pensamiento
los misterios que en mi camino encuentro
en flores, en ojos, sobre labios o tumbas.
Otros con su inteligencia
ahogan el encanto de lo impenetrable, de lo escondido
en los abismos oscuros,
mas yo con mi luz acreciento el misterio del mundo;
y así como la luna con sus rayos brillantes
no disminuye, sino temblorosa
extiende aún más el secreto de la noche,
así yo enriquezco el sombrío horizonte
con amplios estremecimientos de sagrado misterio;
y todo lo que es incomprensible
se torna aún más incomprensible
bajo mis ojos
pues así yo amo
flores y ojos y labios y tumbas.

Los poemas de la luz, 1919. Traducción de Omar Lara y Gabriela Capraroiu.


Carles Riba


Carles Riba (Barcelona, 1893-1959) concibe la creación poética como una ofrenda amorosa, en que el poeta se entrega junto con sus trazos, sus palabras. Representa dentro de la literatura catalana el primer empeño por conseguir una poesía pura, sin referencias explícitas a la realidad.

DON DEL POEMA

¿A quién, si no a ti,
diré, Amor, la hora llorada en la soledad invisible,
en donde el imposible deseo crece y calla,
donde el verde es nocturno y todo astro inseguro
y sed de mayor sed hace imposible el deseo?

¡Tú me llamas, regio amor verdadero!
Puedo huir: todo lazo se quema en tu llama encendida;
ay, y morir: todo fruto me ha sido dado en tu dulzura.
Pero quedo en tu vida, nazco a lo que más vale
desde el secreto corazón de tu dulzura.

Vivo, no por anteriores sueños,
te traeré, Amor, el poema inefable,
sino por la hora tuya, pura en su extremo tallo,
y por el trabajo humilde que mis manos hicieron
para imitar la flor –¡oh poema inefable!

Del juego y del fuego, 1946. Traducción de Paulina Crusat.


René Char

«Poeta de la rebelión y de la libertad» —en palabras de Albert Camus—, el francés René Char (1907-1988) construyó una obra poética rica en imágenes, aunque concisa, en torno a la belleza, la poesía y la dignidad humana. En sus versos manifiesta la confianza en las posibilidades nobles de la existencia humana.

DIVERGENCIA

El caballo de estrecha cabeza
Ha condenado a su enemigo,
El poeta de ociosos talones,
A céfiros más severos
Que los que corren por su voz.
La tierra arruinada se recupera
Por más que un hierro la siga hiriendo.

Volved a las granjas, pueblo paciente;
En los almendros por primavera
Chorrean vejez y juventud.
La muerte sonríe al borde del tiempo
Que le da alguna nobleza.

En las alturas del verano
Es donde se rebela el poeta
Y de las ascuas de la cosecha
Extrae la antorcha y la locura.

«La siesta blanca», Los Matinales, 1947-1948. Traducción de Jorge Riechmann.


Abdellatif Laâbi

Abdellatif Laâbi (1942), poeta marroquí de expresión francesa, sufrió una larga condena de cárcel por razones políticas. A pesar de ello, mantuvo su fe en el carácter subversivo de la poesía: en su opinión, la mayoría de los discursos esconden la verdad, no la revelan; pero la poesía trata de renovar la lengua cada día y crear un discurso libre y liberador.

EL LECTOR APRESURADO

¿Qué vienes a hacer aquí
lector?
Has abierto sin miramientos
este libro
y remueves febrilmente la arena de las páginas
en busca
de no sé qué tesoro enterrado
¿Estás ahí para llorar
o para reír?
¿No tienes nadie más
con quién hablar?
¿Tu vida
está vacía hasta ese punto?
Entonces cierra rápido este libro
Pósalo lejos del despertador
y del tarro de medicinas
Déjalo madurar
al sol del deseo
sobre la rama de este hermoso silencio

Poemas perecederos, 2000. Traducción de Laura Casielles.