Categoría: Literatura argentina

Francisco Madariaga

Tormenta de la Pampa, de Luis Felipe Noé

Francisco Madariaga (Argentina, 1927-2002), poeta vinculado a la revista A partir de cero, encontró en el surrealismo “una dirección del espíritu”. En sus versos hallamos rebelión y belleza.

ARTE POÉTICA

No podríamos sostenernos con esta piel y este polvo gemebundo, guitarrera de
[grandes desgracias.
Sólo no hay trampa para la orden de hacer fuego hasta que todo arda.
Los puentes están artillados y sólo los cruzan caballeros blancos vestidos con
[el aire de un muerto que posee la victoria final.
Totalmente entorpecidos por la belleza de su sangre.

El pequeño patíbulo, 1954.


Evaristo Carriego

La Vuelta de Rocha, de Víctor Cunsolo

Los poemas de Evaristo Carriego (1883-1912) nos muestran una versión poética de las orillas del norte de Buenos Aires. Es el primer espectador de los barrios pobres en la poesía argentina. Su estilo debe mucho al modernismo, pero se aparta de él en su intento de expresar con realismo el ambiente de los suburbios.

SI DE ESTAS CUERDAS MÍAS, DE TONOS MÁS QUE RUDOS…

Si de estas cuerdas mías, de tonos más que rudos,
te resultasen ásperos sus rendidos saludos,
y quieres blandos ritmos de credos idealistas,
aguarda delicados poetas modernistas
que alabarán en oro tus posibles desdenes,
coronando de antorchas tus olímpicas sienes,
devotos de la blanca lis de tu aristocracia,
con que ilustro los rojos claveles de mi audacia,
o espera, seductora, decadentes orfebres
que graben tus blasones en sus creadoras fiebres:
yo, trabajo el acero de temples soberanos:
los sonantes cristales se rompen en mis manos.

De «Envíos» en Misas herejes, 1908.


Mercedes Roffé

Camino infinito, de Mariana Semino

El diálogo con otros poetas, el cuestionamiento de los tópicos tradicionales y la exploración de las posibilidades del lenguaje literario son algunas de las características de la obra de la argentina Mercedes Roffé (1954).

VISIÓN PRISMÁTICA…

Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que se deja.

Observación: un mantener viva la llama de una pura fe sin credo ni culto ni Reliquia. Un mantenerse viva en la fe –un vacío.

Asíndeton. Aposición. La gramática como una anatomía. Teórica desnudez.

Memorial de agravios. O de las cosas que han pasado en esta tierra, 2002.


Rodolfo Godino

Síntesis, de Eliana Molinelli

En la poesía de Rodolfo Godino (Argentina, 1936-2015), la reflexión sobre el oficio mismo de poeta es también indagación sobre el sentido de la vida y del lugar del hombre en el mundo. Gracias a una eficaz adjetivación, Godino logra originales amalgamas de prosaísmo y lirismo.

ARTE POÉTICA

El poema busca la mediación:
su móvil aura se anuncia
a la conciencia expandida.
Cuando el desorden refluye,
para encarnarse baja, tránsito
que no cambia ni redime:
sólo hunde la carga que transfiere.

Sin instrucción sobre su curso,
orientado por percepciones,
no circunstancias,
se trama, trastornando todo plan:
ya ha sido fijado por legiones
a las que su clave se otorgó
y con ella la dilución de la vida.

La vida por un murmullo inmortal.

Gran cerco de sombras, 1982.


Ricardo Molinari

Bañistas, de Lino Enea Spilimbergo

La poesía de Ricardo E. Molinari (Argentina, 1898-1996) expresa en versos exaltados y dolientes la aguda conciencia de transitoriedad del hombre, de ahi que esté a medio camino de la oda y la elegía. Cultivó con igual maestría las formas cultas y populares de la tradición clásica española y el verso libre.

NO SÉ SI CANTANDO SE SECA EL VIENTO…

No sé si cantando se seca el viento
o la voz pierde su humedad. Cuando pienses
que nadie entiende nada, y por qué vuelvo al sur;
y que hay personas que miran la poesía
como un tiempo perdido, igual que a una barga griega.
(Si ellos vieran la sombra debajo de un farol, mutilándose
como una ballesta, y a cada uno de nosotros
en su lucha
por salvarse del odio.)

Mañana cuando vuelva el aire
a cernirse sobre las flores, sobre las altas paredes
que custodian el mundo,
y los ángeles regresen cansados a sus árboles;
cuando el horizonte cante debajo del cielo
y haya hombres que bailen alegres, juntando los brazos vertiginosos,
y las aves del mar se quejen y vuelen alrededor de los mástiles,
yo pensaré: oh, mi hogar del sur, al oeste de un gran río,
y gozaré memoras agradables. -Alguna vez,
el olvido también correrá sobre el mar,
y mi tierra irá callada hacia la otra tierra sin esperanza,
y yo no sé si seré feliz.
Quien no haya oído nunca el viento lamentarse
en el hielo,
no sabe lo que es el recuerdo. Yo tengo los labios
húmedos de mirar por una ventana.
El olvido debe ser igual a la pampa;
así como un paseo concluido o una cabellera
que ha quedado reposando sobre el polvo.
Una rama de naranjas tiene el día, su color,
para el que pierde el aliento:
¡quién me pintará a mí una rosa en la más densa y alta obscuridad!
Espada, fresnos, montes de agua, mi soledad es tan parecida al frío del cielo,
que ya no tengo sed. (Mañana podría cambiar todo: la gimnasia. Vivir.
¡Si uno pudiera vivir de nuevo un día
pleno, sin personas!)
Yo tengo un gran deseo en la garganta
-nostalgia o viento-
clamor que se endurece: ser otro ser,
playa que no quiere ser mirada.
¡Víspera sin memoria,
luna sin agua!

Hostería de la rosa y el clavel, 1933.