Categoría: Literatura argentina

Jorge Boccanera

Sin título, de Gabriel Salomón

Para Jorge Boccanera (Argentina, 1952) la poesía “ilumina momentos profundos del ser humano, profundas intensidades”. El amor, la muerte, el compromiso político  son algunos de los temas que recorren su obra..

DEL OFICIO DE LA POESÍA

Hay que incendiar a la poesía
y cantar luego
con las cenizas útiles.

Poemas del tamaño de una naranja, 1979.


Santiago Sylvester

Jugo de naranja, de Verónica García Lao

Dentro de la rica tradición de poesía intelectual de su país, cabe situar la obra del argentino Santiago Sylvester (1942). En sus versos, investiga los entresijos de la vida cotidiana y los tópicos del lenguaje.

LAS PALABRAS DIARIAS

La cuestión es entender la intención
de las palabras que usamos empecinadamente:
las que grita el diarero,
las que el lechero murmura entre los vapores
del amanecer,
las que giran obsesivamente en la cabeza del loco,
las que el cartero lleva sin saberlo en su bolsa.

Son pocas las palabras que sostienen la realidad
y que podrían destruirla con su sola ausencia;
son las que usamos para explicar nuestra porción del mundo,
las palabras de nuestra convicción,
de nuestra íntima apuesta.

La cuestión es entender la intención de las palabras,
esa armonía sin énfasis que se parece al destino.

Entreacto, 1990.


Leopoldo Lugones

Vuel Villa, de Xul Solar

Leopoldo Lugones (Argentina, 1874-1938) destaca, dentro del modernismo hispánico, por su gran variedad de registros y por adelantarse a los vanguardistas en muchas de sus innovaciones, en especial en su Lunario sentimental (1909).

INTRODUCCIÓN

Es una gran columna de silencio y de ideas
En marcha.
El canto grave que entonan las mareas
Respondiendo a los ritmos de los mundos lejanos;
El rumor que los bosques soberbiamente ancianos
Dan, como si debajo de largas sepulturas
Sintiéranse crujidos de enormes coyunturas;
Las sordas evasiones de las razas, que arroja
El heroísmo nómade a la vendimia roja.

El ¡han! de los supremos designios, que se escucha
en el postrer hachazo que acabará la lucha,
Ya sea que se trate de un cedro o de un gigante;
Las torres que no alcanza con su talón triunfante
La horda: el trájico viento de las batallas:
todo
Lo que es grande, o solemne, o heroico de algún modo,
–Clamores de conquistas, rumores de mareas–
Ya en esa gran columna de silencio y de ideas
Que el poeta ve alzarse desde las hondas grutas.
¡El Sol es su vanguardia!
–Por las eternas rutas
Que accidentan la historia, van los pasos enormes,
Es un largo desfile de tinieblas informes


Susana Thénon

Sin título, de Daniel García

Susana Thénon (1935-1991) forma parte, con Juana Bignozzi y Alejandra Pizarnik, de la generación argentina del 60: con ellas comparte un marcado descontento con el mundo y la necesidad de reconstruir la propia identidad a través del lenguaje. En sus mejores poemas, Thénon parodia la cultura oficial y académica, a la que minusculiza y desmasculiniza.

LA ANTOLOGÍA

¿tú eres
la gran poietisa
Susana Etcétera?
mucho gusto
me llamo Petrona Smith-Jones
soy profesora adjunta
de la Universidad de Poughkeepsie
que queda un poquipsi al sur de Vancouver
y estoy en la Argentina becada
por la Putifar Comissión
para hacer una antología
de escritoras en vías de desarrollo
desarrolladas y también menopáusicas
aunque es cosa sabida que sea como fuere
todas las que escribieron y escribirán en Argentina
ya pertenecen a la generación del 60
incluso las que están en guardería
e inclusísimamente las que están en geriátrico
pero lo que importa profundamente
de tu poesía y alrededores
es esa profesión –aaah ¿cómo se dice?–
profusión de íconos e índices
¿tú qué opinas del ícono?
¿lo usan todas las mujeres
o es también cosa del machismo?
porque tú sabes que en realidad
lo que a mí me interesa
es no sólo que escriban
sino que sean feministas
y si es posible alcohólicas
y si es posible anoréxicas
y si es posible violadas
y si es posible lesbianas
y si es posible muy muy desdichadas

es una antología democrática
pero por favor no me traigas

ni sanas ni independientes

Ova completa, 1987.


Leopoldo Marechal

Desnudo, de Alfredo Bigatti

Para Leopoldo Marechal (Argentina, 1900-1970), “la poesía es el idioma natural de lo metafísico”. Lo lírico y lo trascendente se hermanan en sus versos, caracterizados también por el uso de símbolos de gran eficacia plástica y la perfección formal.

INTRODUCCIÓN A LA ODA

Varón callado y hembra silenciosa
me dieron la privanza de la tierra:
El último yo soy, y el que despunta.

Los hombres de mi sangre cosechaban el mar,
pero no levantaron la canción entre peces:
Junto al mar el silencio
fue sudor de sus años,
estela de sus naves
y aroma de sus muertes;
porque el silencio entonces era un gran corazón
que no debe partirse.
El Primero y el Último es mi nombre:
el último callado
y el primero que suena.

En el día sin lanzas, amasé mi canción
con un barro durable.
Se habían pronunciado las palabras:
“Toda canción es flecha de destierro”.
Y en el día sin lanzas
por encima del hombro
disparé mi canción.
Fructificaba el árbol con altura de árbol
y al sol el buey mugía
con altura de buey;
pero mi voz, ¡oh, duelol, era más alta
que mi altura de hombre.

Y la muerte del árbol
estaba más distante que la muerte del buey;
pero mi muerte ya era un fuego vivo
y era mi canto el humo de mi muerte.

(Esta canción tiene los pies de niño
y el corazón del hombre:
pie que gira en el baile de la hoguera,
corazón que redobla
en la danza del humo.)

¡Qué bien pesaban en la tierra el árbol
y el hombre y sus pacientes animales!
La longitud era canción,
la latitud era canción
y era canción la altura.

Tres canciones atadas
componían el mundo
y al hombre y sus pacientes animales.
¡Oh, geometría en todo su verdor!
¡Oh, fuertes ataduras en el día sin lanzas!

Pero mi voz crecía
por sobre mi cabeza
y un nudo se soltaba en mi canción.

Odas para el hombre y la mujer, 1923.